Vísteme con esencia, palabra y vida.
Aléjalo a él, a este dolor que succiona.
Que aumenta, reconforta y atormenta.
Que se hace presente en su retrato.
Reclúyelo en su celda sesgada de naturaleza.
Guárdalo entre cajones.
Castrador de lo invisible.
Inducidor al horror.
El que asevera aprecio.
Vierte en ti su condición.
Hoy los invoco. ¡Sí!
Claustrofóbicos tormentos.
Os doy aprecio entre caricias.
Cedo el vuelo de la nada que queda.
Arraso y permito el revelo.
En un último hálito que todo acontece.
Pues hoy que no os privo, se me confiere.
Y expiro, porque ya no, no más.