jueves, 25 de marzo de 2021

Filtraciones espaciales

 



<Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad>

Neil Armstrong

—Se ha filtrado.

—¿Qué dices, Neil?

—¡Malditos críos! Los he encontrado revolviendo los papeles, ¿y lo peor? Es que iban custodiados por su sequito.

—Un momento, de qué estás hablando.

—Les tengo dicho que no entren en la sala B, pero claro, nunca obedecen, ¡dios! Mis hijos, ¿puedes creer que sean ellos los que nos han traicionado? Cómo podía hacerles entender que el tiempo nos apremiaba, ¿cómo? Y ahí estaban, con sus amigos observando el fotomontaje. Me he sentido como una alimañaza acechada. Te juro que cuando uno de ellos ha empezado a balbucear se me ha erizado todo el vello del cuerpo, esas miradas acusadoras, igualitos a los niños del maíz, era como si vieran toda la oscuridad en la que andamos escondidos por este fraude. ¿No lo entiendes? He dejado de ser un héroe, para convertirme en un monstruo. Todo lo que hemos hecho para encumbrar nuestro valor patriótico, la demostración de poder sobre otros, el liderazgo mundial; se ha ido al garete. Esto no hará más que avivar las rivalidades existentes, nos convertirá en una burla y gracias a ello la Unión Soviética finalmente podrá lograr ser la gran potencia que tanto hemos ansiado y anhelado, triunfarán en la codiciada carrera espacial.

—Los silenciaremos.

—Ya es tarde, Buzz. Mira por la ventana, nuestros vecinos vienen a rendir cuentas sobre nuestras mentiras. Este es el fin.



Punto Jonbar:
 

¿Y si…? Siempre ha habido un porcentaje de no creyentes, los: teóricos de la conspiración que han puesto en duda que el hombre pisara la luna, sobre todo por algunas imágenes o fotomontajes que circulan por la red y dejan al resto con preguntas difíciles de responder, (luego se investiga un poquito y rápidamente se pasa o no, cada cual es libre de tener su propia opinión) ;) Así que me he dicho, y si cambiamos la historia y hacemos que sea cierto, creando una escena en la que se demuestra que realmente todo fue un montaje en el que se confiesa que como el tiempo les apremiaba y ansiaban demostrar su liderazgo, decidieron manipularlo, y no solo eso, y si… el hecho de que Estados Unidos no lograra su propósito, ¿la Unión Soviética podría haberse adelantado? No olvidemos que estos últimos lograron grandes hazañas que han quedado minoradas por ese pequeño-gran paso. 

*He intentado informarme correctamente para realizar el reto del Tintero, pero, por favor, si existe alguna inexactitud no dudéis en hacérmelo saber, estaría muy agradecida por ello. O ya que estamos, cualquier tipo de error. Gracias.


      Relato presentado en el: EL TINTERO DE ORO, concurso literario mensual.



miércoles, 17 de marzo de 2021

Ser o no ser, esa es la cuestión




El ritual de cada día, suena el despertado, lo lanzo con toda la furia que posee alguien con muy mal despertar, caótico, terrible, odioso; el mío. Y es que las mañanas tienen un serio problema conmigo o quizás sea a la inversa, la cuestión es que somos enemigas declaradas. Soy de ese tipo de persona que hasta que no se toma un par de cafés y pasa el tiempo suficiente para que estos hagan efecto, cualquier sonido me produce aversión, envío rayos láser invisibles que pueden fundir a cualquier ser vivo, así que aprovecho y aviso <<Silencio, no respondo, que a nadie se le ocurra dirigirme la palabra>> Y no, no es una patología, es una realidad, no me agrada transformarme en Belcebú o Chucky. Eso sí, una vez pasado el trance diabólico, soy un amor. Muy dulce, sí, sí.

Aunque hoy me siento pesada, extraña, me dirijo al baño a refrescarme, pensando que voy a tener que cambiar la marca del brebaje, necesito uno más fuerte. O quizás sea por la pizza de anchoas, no es la mejor elección para cenar, debería dejar de pedirla. Sigo rumiando cuestiones altamente transcendentales. Mientras espero que el agua fría obre un milagro, porque es como si sufriera un desdoblamiento y estoy segura que no bebí. Encima hoy tengo una importante reunión con el nuevo inversor. Y ha de salir bien, no puedo permitir que el jefe supremo, el Sr. Guerrero, me vuelva a amenazar con despedirme. Como si él fuera capaz de llevar la empresa sin esclavos, fieles y desesperados adeptos. <<Respira, respira>> <<Aséate, y tómate otro café>> 

—¡¡¡AHHHHH!!! —Chillo ante el espejo.

—¡Quién cojones! ¡AHHHHH! —Vocifero de nuevo. Esta vez pataleando y dando brazazos al aire. Nada. 

Estoy sola, no hay nadie más en el lavabo, bueno sí, alguien hay, pero no tengo ni idea de quién es. Me acerco al espejo, el reflejo no engaña. ¿Qué carajos? 

¿Esta soy yo? ¿Qué le ha pasado a mi cara? Parezco un señor de unos 50 años con barba descuidada, un repasito con la máquina le haría un favor. La toco. <<Vale>> Esto debe ser un sueño, uno de esos que parecen reales, como cuando eres pequeño y volabas y luego al despertar creías que tenías superpoderes. Vuelvo a mirarme al espejo. Qué ojos más tristes, transmiten pesadumbre, pobre hombre. ¿Qué le debe pasar? ¿A él? Y yo, ¡qué! ¿Por qué no me despierto? <<Vale>> Repito de nuevo, no pasa nada, nada, de nada. Echo otra ojeada, el rostro sigue siendo el mismo, empiezo a sentir pánico, un rápido pensamiento pasa por mi espesa neurona, ¿y el resto del cuerpo? <<Vale>> esta palabra empieza a ser un mantra. Un vistacito rápido, sí, eso. 

—¡Mierda! 

Parezco un experimento parcheado, las manos siguen siendo las mías, la manicura bien cuidada de rojo bermellón así lo demuestra y los pies con sus uñitas a conjunto también, pero los brazos y las piernas son tan peludas como la cara. ¿Qué es este hombre, un lobo? Vuelvo a mirar el reflejo, no estoy preparada para seguir. Venga, venga despierta. Empiezo a prometer cosas que sé que es imposible que cumpla, no soy tan buena como he dicho al principio, pero si salgo de esta, seré más amable, no me quejaré, buscaré una ONG o fundación a la que contribuir, haré cualquier cosa, pero por favor que esto termine ya. Cierro los ojos y cuento 1, 2, 3… ¡Ya! Nada. 

Como esta pesadilla no termine pronto en tres días encontrarán mi cadáver en la cama. Dirán: pobrecilla, pero mírala por lo menos tuvo una muerte dulce, ni siquiera se enteró, una leche; padecí un maldito ataque de corazón. 

Un momento, esta cara me suena, venga, venga piensa. ¿Dónde la he visto antes? ¡No! No puede ser, es… es la del repartidor. Dijo algo, ah sí, recuerdo que no le di propina, pero es que llegó 5 minutos tarde y otra cosa que detesto es a los impuntuales. No le gustó, ¿qué me dijo? 

—Te crees importante, ¿verdad?

—¿Perdone?

—Si no tuvieras esa bonita cara, la vida para ti no sería tan fácil, así que te voy a hacer un favor que a la larga me agradecerás.

—Mire, tengo hambre y poco tiempo que perder, así que lárguese si no quiere que llame a su empresa y le exponga a su jefe lo que me parece el servicio ofrecido.

—Que así sea. 

Y se marchó, si que fui un poco impertinente, pero nada del otro mundo, ¿por qué me hizo esto? ¿Por una miserable propina? ¡Quiero mi cara y mis extremidades de vuelta! 

Han pasado siete meses desde aquella mañana, aquel día no fui al trabajo, la verdad es que no he vuelto a ir. Al Sr. Guerrero mis excusas ya no le valían y finalmente tuve que dimitir, ¿cómo iba a presentarme en el trabajo? <<Hola, soy Angustias. Soy yo, la auténtica, fíjate lo que me ha hecho un mal virus, qué fuerte, ¿verdad? >> Hubiera terminado internada en un centro psiquiátrico. Intenté localizar al repartidor, pero el muy <<respira>> pues eso, que renunció al día siguiente de entregarme la pizza de anchoas, solo escuchar la palabra anchoa, me produce palpitaciones. Voy cambiando de pizzerías, cada día pido y solicito que vengan repartidores diferentes a cambio de una buena propina, no preguntan la razón, supongo que el dinero ya les vale, pero no he tenido suerte en esta búsqueda y el poco dinero que tenía ahorrado se está esfumando. Pronto tendré que salir al mundo, quizás así un día vea de pasada mi cara y pueda reclamarla. Hasta entonces, os recomiendo la Calzone del restaurante de la Plaza Mayor, pero pedidla con huevo, está para morirse del gusto.

 

Atentamente, La Parches.


jueves, 25 de febrero de 2021

Reflexión: Ceñudo deterioro

 




He dudado muchísimo, no os lo podéis imaginar, de si debía colgar o no esta entrada, demasiado tiempo sin que estas letras se evadan en abstracciones, y la realidad es que si no llega a ser por el empuje de estas dos maravillosas mujeres no me hubiera atrevido, así que no me queda otra que nombrar a las involucradas. La primera, mi hermana diciéndome: hazlo (tipo orden) es que a veces me cuesta arrancar, y luego nuestra gran amiga I.Harolina Payano T. que con un comentario en su blog animó y quedo a la espera de que compartiera estos delirios; así que me he dicho, y por qué no, quizás si me desahogo, si expreso esta mezcla de ofuscas emociones, me libere un poco de esta coraza que anda oprimiéndome. Ante todo, espero y deseo que mis abstracciones no molesten u ofendan a nadie, me sentiría realmente mal saber que he podido provocar tales sentimientos.

No voy a hablar de 2020 porque sería ahondar más en la miseria de un año terrible, solo diré que ese año a parte del desconcierto, de la incomprensión, supuso en mí, desasosiego. Miedo atroz por lo que parecía el fin del mundo, ansiedad por mi madre que es mayor y parecía que solo por eso todo iba a terminar. La familia y toda la soledad que nos acompañaba. Y caos, mucho caos, en el trabajo, en la normativa que continuamente se modificaba y al día siguiente debía tener la lección aprendida y el trabajo, pasé de una jornada más o menos normal, a una que iniciaba desde que me despertaba hasta que me acostaba, (hice de la ropa cómoda un auténtico lema), pero como digo, no voy a insistir mucho en ello, porque lo que yo viví, lo hizo todo el mundo por igual.

Lo que si voy a exponer es lo que nos ha dejado. Creo sinceramente que la vida a veces tiene una forma temible de enseñarte las cosas, a base de porrazos, de esos que una incauta puede no saber cómo reaccionar, de la que te deja totalmente desubicada y coartada en movimiento. El mayor fracaso de mi vida es la gestión, de tiempo, de emociones y de la concepción de estos, así que termino estancada. Y no es por decir, qué va, es una auténtica realidad. Necesito de un proceso largo que se proyecta en silencios que se rompen cuando al fin son comprendidos. Eso, y lo sé, me vuelve egoísta. Excesivamente egoísta. No hay perdón para ello, tampoco lo buscaría. Hay actos que han de ser sinceros para que no vuelvan a surgir en el futuro, y como nadie es conocedor del mañana, entonces no es ni merecido, ni tampoco reclamado.

Pero, y aquí viene mi duda, convertida en dedo que señala de forma indiscriminada, ¡vaya! pero si estoy auto-señalándome. Qué nos ha hecho o nos está haciendo toda esta nocividad dentro de nosotros. Trabajo cara el público, muchos ya lo sabéis, y la atención si antes te encontrabas a un 10% de individuos negativos, maleducados e irritables, ahora en este momento puedo asegurar que las cifras se han invertido y solo te encuentras ese pequeño porcentaje en el que el ser humano, sigue siéndolo. Ciegamente comprendo que las situaciones extremas nos llevan a comportarnos de la misma manera, sé y soy consciente de que este momento es durísimo, y no solo porque lo vea, es que lo vivo de igual forma, pero eso no excusa, y quitando todos los problemas en los que convivimos, tiene que seguir habitando en nosotros la parte humana. Y desde luego, si de algo estoy totalmente segura, y lo digo con una certeza que me doblega es que en el 2020, empezó a perderse.

Hace unas semanas sin ir más lejos, y siendo de esos en los que sientes que ya no puedes más, porque todo lo que recibes son inputs negativos, le dije a mi hermana que notaba que estaba contaminada, (en una de esas charlas resignadas que a uno le sirven para continuar) que empezaba a perder algo de mí, y eso me avergüenza como no os podéis imaginar. No es que sea la alegría personificada, tampoco un alma ingenua, ando más llena de faltas que de virtudes, pero ver que me despierto continuamente con migraña, estrés, tensión, desazón, y que en mí está enraizando el mal humor, me hace sentir impotencia. Vencida. Y mira tú, pero me niego. Me alzo en contra. 

Así que hago un llamamiento, un grito global de comunión, de manos que acogen a otras, de que una palabra amable hace que nazca otra. Ya no se trata de educación, es cordialidad y empatía. No permitamos que nos gane, no dejemos que se nos despoje también de esto. ¿No se ha perdido ya bastante? 

Y ahora voy a ver si rompo alguna pared a patadas, ;) No es broma. (Esa que habla es el humor rarito e insolente que gasto) Pero de verdad, suplico que seamos más compasivos, más humildes y piadosos. Todos sufrimos. En estos momentos hay tan poca diferencia entre unos y otros que eso debería hacer que nos diéramos cuenta de que en este preciso momento, es cuando más nos necesitamos.

No caigamos en la ingratitud y la hostilidad. Eso es demasiado sencillo, y el ser humano otra cosa no, pero complicado lo es bastante.

Vuelvo a reiterarme, si he causado ofensa, perdonad. 

La verdad es que me encantaría saber vuestras opiniones, si os sentís identificados o por el contrario peco de exceso. La palabra es enorme y válida en todos sus términos y comprensiones.  


Besos, y abrazos.