Antes
de empezar tengo que remontarme un tiempo atrás, bueno, siendo sinceros,
lejano, lejano; andábamos creo y si no me falla la memoria en septiembre del
2018. Por aquel entonces leí dos reseñas, ambas con opiniones diferentes, pero
que conseguían un propósito común y es que quisieras leerlo. ¿Dónde? Eso es muy
fácil, en los blogs de nuestras apreciadas Rosa y Kirke (Paloma). Más tarde y para
mí siendo una novedad, entró en juego crear un tipo de club de lectura virtual,
en la que cada uno podía mostrar sus opiniones y pareceres. En concreto, como
veis, hablo del Duelo. Diré que aparte de mi falta de respeto donde el tiempo
me ha estado salvaguardando y el abandono o mejor dicho: un larguísimo
paréntesis ha acechado a este blog. ¡Ay! No tengo vergüenza,
pero la intención principal es subsanar esta falta, porque lo que sí quiero
conservar es: la palabra, espero que
hoy quede redimida toda culpa.
Aquí
va una NO reseña, porque reseñas y buenas, qué digo buenas: las mejores, las de
ellas. Lo mío son más bien sensaciones y emociones que me pueda despertar un
lectura, algo que por otro lado es muy difuso, por eso de que cada uno siente y
padece de diferente manera. Pero prometo que intentaré hacerlo lo mejor que
pueda.
Empiezo, antes, eso sí; recomendado ambos blogs:
Rosa Berros Canuria: https://elblogdelafabula.blogspot.com/
Kirke Buscapina: https://buscapina7.blogspot.com/
En las pausa ambas han acompañado cada retorno, decir que estoy muy agradecida es insuficiente, pero así me siento y no solo por el cariño que desprenden, sino por la comprensión en la que me aguardan. Así que gracias, chicas. ¡Muchas!
Bueno, ahí va:
Es un libro que se lee rápido, no solo por la poquita densidad de páginas que tiene, sino porque uno acaba arrastrado por el personaje y su viaje al pasado. Este está interpretado bajo el prisma del niño que fue y se va solapando con la realidad adulta, menos soñadora, más conservadora y amarga, porque la base y argumento, lo es. Como digo, se lee rápido; he vuelto a releerlo de nuevo para atesorar sensaciones más recientes, y esta vez he de decir que lo he apreciado más, supongo que era el momento de que cayera en mis manos. A veces existen períodos en los que depende qué lectura no debería ser leída, no por ello es menos buena, sino que la emoción que pueda despertar en cierta manera queda bloqueada.
Como he comentado es la recreación de los recuerdos de un niño que se van uniendo y solapando con los de la edad adulta, las vivencias de la familia y un secreto. ¿Cuál? Un niño llamado Salomón, que hará que uno quiera, no, la verdad es que lo necesita, sumergirse en la lectura para descubrir qué paso, por qué este estigma familiar, por qué no hay claridad y verdad, aunque lo que de verdad sucede a medida que te vas enfrascando en sus letras es que empiezas a entender o percibir que más que respuestas sobre esta pregunta en concreto, se trata de un viaje introspectivo que va mucho más allá.
Que puedo decir, lo recomiendo. Si os cautiva la prosa, con sutileza en su significado y un halo emocional; es vuestro libro. En este caso la herida encuentra consuelo. Como una pequeña reflexión podría decir que para que sobreviva o resurja una parte de nuestro interior, antes se debe dejar morir aquello que hiere y no permite continuar.
Para terminar, me encuentro sumergida en una nueva etapa del blog en la que para ser sinceros, me siento cómoda, más segura, así que no como una dinámica inamovible, pero sí como una puerta más que se pueda abrir, de vez en cuando habrá nuevas NO reseñas.
Así que, ¿repetimos?
