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miércoles, 12 de febrero de 2025

Cuento invertido: Pinocho, el primer mentiroso

 



Esta historia se remonta a otra época, una lejana en años, pero no así en tejido. Quizás en este ahora se reconozcan entre nosotros, esos seres narizones, pero en el pasado era algo difícil, es más, se les perdonaba con una facilidad pasmosa por la fragilidad que albergaban. Y diréis, lo que le sucede a esta narradora es que es una tóxica desaprensiva que habla desde el rencor del abandono, no os equivoquéis, erráis en creencia. Fracasáis. Aquí un alma cándida despegada de todo odio, un ser ante todo salomónico os abrirá los ojos. Revertirá cada patraña explicada desde inicio y os hará ver, como vuestro mesías que mi verdad es terrenal y empíricamente la única. No me idolatréis más tarde, sé que será complicado no hacerlo, pero…

—¡Silencio! ¡Qué vergüenza, Hada azul!

—Cállate tú, Gepetto de las narices, como si tu situación no fuera imposible desde que ese tunante te robara todos los ahorros. Viejo cascarrabias, no te das cuenta que si lo denunciamos con esto de los videoblogs podremos cenar esta noche. A él y a su secuaz, Don conciencia dice el tío, timadores eso es lo que son, pero con esto voy a ensuciar sus nombres, eso lo juro por todas las varitas mágicas del universo.   

—Shhh… baja la voz. ¡Oh! Mi pobre y roto corazón, sé que tienes razón, con todo el amor que le di a mi pequeño, y así me lo paga, dejándome en la indigencia, pero solo intenta apartar un poco ese ego tan esplendoroso, provocas rechazo, Hada, das repelús.

—Déjame, ya verás como en nada tenemos un montón de seguidores, tu permanece aquí quietecito y pon cara de pena. ¡Bah! Esa ya la tienes. Venga, calladito, y recuerda mantente en tu papel, esto debemos escenificarlo perfectamente.

 

¿Lo veis? Este es el grado de manipulación en el que nos tuvo abducidos, nuestro estimado Gepetto todavía conserva las secuelas de su falsa estima. Todo iba bien, cuando solo quería formar parte de un todo, algunos dirán que fue por culpa de Pepito y sus sucias artimañas, como le hablaba al oído en nombre de la razón, como lo manipuló para ser un quinqui degenerado. Pero no vieron como iba evolucionando, como con mentiras creaba una espiral conspiradora, tejida lentamente desde el fondo de nuestros corazones, para más tarde pisotearlos. Y sí, yo lo amé, después de décadas en las que no me permití que otro ser adquiriera ese poder sobre mi cuerpo. Digo, vida. Le entregué gustosamente cada partícula primaria, le di todo aquello que él me pidió, exigió, era pasión, pura, enternecedora, ambos empezábamos de cero. Era arrollador, fuego, todavía tengo las secuelas de esas luces cósmicas grabadas sobre la piel. <<Ufff, qué calor>> <<Mmmm…>>

—¡Ejem, ejem! ¡Hada, por todos los polvos milagrosos del universo! Esto cada vez se está poniendo más candente.

—Ah, sí, sí, perdón, Gepetto. Intentaré eliminar esta parte.

Para más tarde descubrir la terrible verdad, se aprovechó de ser una novicia en temas tan terrenales como la carne. Y el muy cabrito, en cuanto vio que un ser sin vida la creaba, nos abandonó y desvalijó, sí, lo hizo, más allá de despedazar cada sentimiento, a nuestro querido abuelo le robó lo poco que tenía, a mí, el muy ignorante, la varita mágica, que si la sostuviera, ay, si vuelve a caer en mis manos, os aseguro que ese enano lo vuelvo a convertir en un títere de madera. A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre; a no, que esa era otra historia. Porque apetito, ay, cuánto anhelo está corroyéndome.

 

Fin.

 

∞

 

¡Hola, a todos!

Hoy os traigo un cuento invertido, lo he revisado y el último lo publiqué, en el siglo pasado, bueno, no tanto, permitidme que exagere, apenas recuerdo el 2019, ;)

La ratita presumida o, mejor dicho, el juego de las vanidades:

https://laquimerablog.blogspot.com/2019/12/cuento-invertido-la-ratita-presumida-o.html

Mil gracias por vuestro tiempo, y sobre todo por todo el cariño que siempre me cedéis. Supongo que ando tan convulsa que necesitaba escribir desde el cinismo, y reír entre imposibles. ¿Me acompañáis? :)

Muchos besos, y abrazos.



martes, 29 de octubre de 2024

El lenguaje de los Martínez

 



─¿Y el niño? ─preguntó furioso.

─¿Qué pasa?

─¡Ese crío es un demonio!

─Tranquilízate, no lo hace queriendo, él solo…

─¡Basta! Le consientes todas las rarezas. Somos el hazmerreír de la granja, nos señalan y miran con compasión; y tú no haces nada. No lo soporto, ¡se acabó!

─Pero…, es un buen niño ─llorosa y viendo de lo que sería capaz lo agarró del brazo─ Miguel, dios mío, no lo hagas es muy pequeño, hablaré con él y entrará en razón, por favor, te lo suplico por lo más sagrado, ¡no!

 

∞

 

─¡Madre mía! ¿Qué te ha pasado? Te has caído de la litera o…, ya, comprendo.

─Si, bueno. La última vez me avisó, quizás tenga razón, debería parecerme a los otros chicos. Por más que intento explicárselo, no me cree, dice que todo es mentira, que con esas ridiculeces lo único que consigo es avergonzarlos y no lo va a tolerar.

─Por cómo te ha dejado la cara, no mentía. ─Se rascó incómodo la oreja.

─Digo que… si tú intercedieras, si se lo mostraras, estoy seguro que me creería. Estaba tan enfadado, nunca lo había visto así y me ha dicho que lo mejor es que me vaya durante una temporada con la abuela, que tengo que aprender a comportarme como una persona normal. Y no quiero, ella es peor que papá. Cuando le dije lo que opinaba Lily de las semillas baratas, me arreo un buen golpe con el bastón, pero si tú se lo enseñaras, lo entendería, ¿por favor? ─Rogó.

─No puedo chaval, lo que tú tienes es un don, ojalá pudiera ayudarte o que los otros lo hicieran, pero es imposible, sé que Moly lo ha intentado, pensó que a primera hora y con las ideas despejadas conseguiría entablar una conversación con tu padre, pero después de mugir como una loca, lo único que consiguió fue un estacazo en toda la ubre.

─Entonces no me queda otra, tendré que ir, dejar todo esto, a mamá y a vosotros. Yo, yo no quiero Chincheta, sois lo único que tengo, mi familia, ¿por qué no me acepta?

─¡Eh, colega! Ni se te ocurra ponerte a llorar, me pone muy nervioso, sabes lo de mi TOC, luego no puedo dejar de mover el rabo y lamerte la cara, así que relájate, buscaremos una solución. Y si tienes que irte, piensa que salvaras al pájaro de morir envenado, con un poco de suerte esa vieja entenderá que no digiere correctamente las semillas.  

─Si, supongo que tienes razón. Si hago lo que me dicen podré volver a la granja. Solo tengo que ir con más cuidado y que no me descubran. Pero, no es justo. ─Cabizbajo se dirigió a preparar la maleta.

Chincheta vio marchar a su mejor amigo y pensó en lo incorrecto que era aquella situación, el chico tenía buen corazón, no merecía ser castigado constantemente por ello, así que decidió convocar una reunión con los animales más ancianos de la granja y así trazar un plan.

 

∞

 

─¿Lo tienes todo?

─Si, papá.

─Mira Francisco, tienes que comprender que es por tu bien, estas tonterías de que los animales te explican sus problemas tiene que terminar, es el momento de que crezcas y, bueno… ¡Natalia! ¿No tienes nada que decirle al niño?

─Ven aquí cariño ─lo abrazó─ como mucho serán unas semanas, se le acabará pasando el enfado y entonces iremos a buscarte, te lo prometo. Sé bueno y no contradigas a la abuela ─estrujándolo con fuerza le susurro─ te quiero mi vida, perdona que no sea más valiente.

Despidiéndose de su madre y con el corazón roto por no poder hacerlo de sus amigos, a sabiendas de lo que esto provocaría, se dirigió a la furgoneta que lo llevaría a un destino poco amable. Una vez sentado en el asiento del copiloto observó por el retrovisor como su padre cargaba las maletas, pero también divisó algo más, todos sus amigos se dirigían hacia ellos como si de un pelotón se tratase y antes de que pudiera bajarse del coche el cerdo Crispy se lanzó contra su padre haciéndolo caer al suelo.

─¡Pero qué coño! ¡Natalia, corre! ¡Entra en casa! ¡Francisco ni se te ocurra salir del coche! ─Gritó aterrorizado.

Pero madre e hijo no corrían ningún peligro, era él el arrojado de un lado a otro, como si de una pelota se tratara, por más que intentaba ponerse de pie y huir solo conseguía pasar de pezuña a pico, de pico a pezuña.

─¡Soltadme! ¡Parad!

Y en ese momento donde la incertidumbre y la irrealidad de lo que estaba sucediendo se desplegaba probable, Natalia habló.

─Moly, mujer, ¡ya basta! ¿No veis que lo vais a matar?

Éste vio como su mujer conversaba con aquella mole y la otra le respondía entre mugidos, entonces observó a su hijo y admitió que aquello era cierto. Era verdad.

─Venga, retiraos, luego os pondremos ración doble de comida. ¿Todo en orden, Miguel?

─Supongo, no sé, creo... sí, sí, no los harás volver, ¿verdad?

─Por ahora no, vamos a casa tenemos mucho de lo que hablar.

 

∞

 

Este cuento o el borrador del mismo, lo escribí hace muchísimo, pero mucho tiempo para un concurso del Tintero, que finalmente por tiempo, ay, maldito éste, no pude terminar. Me sabía un poquito mal, porque las compensaciones para bien, siempre gratifican, ¿no os parece? Y más siendo como soy una enamorada de los animales. Y sí, mis perros me hablan, cómo, pues con sus tiernos ojitos, ;)

Mil gracias por vuestro tiempo.

Muchos besos, y abrazos.



viernes, 21 de junio de 2024

La inclemencia de la elegida

 


Al verla un fuego interno coreó súplica, rompió, retumbó miseria. Una contemplativa que anidaba temor al balbuceo, de no ser capaz de expresar ninguna frase coherente, de avergonzarme más de lo que estaba en su presencia. Exquisita representación que se efectuaba en mi cabeza, adulada por la noche, visualizaba los aleatorios escenarios. Tú y yo. En el crepúsculo abrigado por la posibilidad, como telarañas invisibles. Nunca nombrada, era pecado, secreto que solo concebía el deseo de hacerlo, apetito que no saciaría esta obsesión en la que se celaba anhelo. Hambre que no es permitida aplacar.

<<Me viste, sí, lo hiciste>> Pero ajena miraste en otra dirección, una opuesta a este místico conjunto. Nunca comprendiste lo que es la verdadera indigencia. Fatalidad de una pasión no correspondida, inaccesible perdedor de aquel que siente el todo y le corresponden con vacío. Castigo. Encogimiento que obtuvo burlas, cosquilleos de sentimientos nunca formulados. Y ahora, en esta sala deshabitada, en aquel remoto pasado, exiges una clemencia que no te pertenece. Ruegas amor por nosotros, por mí. No sabes que solo soy un proscrito. Un ser no reconocido al que robaron sus dones. Un día fui el todo, nombrado como Arcángel Chamuel, a él debiste implorarle piedad.


miércoles, 18 de mayo de 2022

Asociación: Las calcetas no olvidan


 

―Bienvenidos. Pasen, pasen, sin vergüenza, aquí todos somos amigos.

Pero había duda, duda y vergüenza por lo que los llevaba a estar ahí, soledad, congoja y abandono.

―Muy bien, muy, pero que muy bien, veo que se está alzando la voz y cada vez sois más. No os equivoquéis, no me alegra la razón que os ha llevado a estar aquí, todo lo contrario, me satisface saber que poco a poco estáis perdiendo el miedo y con ello intentando coexistir en esta nueva etapa. Así que si os parece, empecemos.

Pero el mutismo se volvió sonoro, ahí quitando al locutor, alias el Maestre, no hablaba ni cristo.

Carraspeos, suspiros y silencio.

―Está bien, veo que todavía no os sentís capacitados para hablar sin que sea yo quien os dirija, no importa. Naïve, la semana pasada no abriste puntera, ¿qué te parece si hoy empiezas tú?

Pero Naïve era tímida, le costaba expresar sus emociones, sentía que estás siempre eran juzgadas sintiéndose con ello inferior, poquita cosa en comparación al resto, y esos miedos se transformaban en tartamudeo e incoherencia.

―Yo… bueno, yo… quiero decir que…

―Naïve, querida, no pasa nada, como dice nuestro maestre estamos entre amigos, no tienes que sentir vergüenza por explicar tus vivencias. ¿Sabes lo que puedes hacer? Cerrar los ojos, y revivirla. Haz como si estuvieras sola.

Aun con las dudas, hizo varias respiraciones y cuando se vio capaz empezó a relatarla.

―Apenas recuerdo a mi compañero, llegamos a los almacenes Sin Retorno el mismo día de nuestra confección, y nos adquirió una chica muy bonita, ese mismo día se nos puso, y… disculpadme. ―Llorosa no pudo continuar.

―Tranquila, si prefieres continuar otro día.

―No, no, está bien, tenéis razón, es mejor contarlo. La cuestión es que al llegar la noche terminamos en un cubo lleno de prendas apestosas, por lo que se ve nuestra hermosa dueña tenía un hermano con un grave problema corporal, y después de pasar penurias durante varias horas, amaneció y recuerdo como su madre abrió la tapa, él me guiñó una costura y me susurró <<por fin nos sacan de aquí>>, pero acabamos metidos en esa cosa, y ya nunca… nunca más lo volví a ver, ni 24 horas pude disfrutar de mi compañero.

Todos se apretaron el arco, compungidos por la poca suerte de Naïve.

―Lo has hecho muy bien, ¿te sientes mejor? Ella solo pudo decir que si con el antepié. Perfecto, prosigamos. Mr. López, ¿le interesaría continuar con su historia? El otro día no pudo terminarla.

―Sí, claro. Como sabéis mis vivencias son muy opuestas a nuestra compañera. Durante muchos años, nuestro dueño no era lo que se dice un derrochador, todo lo contrario, nunca he sufrido tanto con los zurcidos que nos metía semanalmente a mí y a otros pocos compañeros, era lo que se dice un tacaño. Pero no nos importaba, al ser un agorero mantenía sus pertenencias como auténticas reliquias, el problema vino quizás justo en eso, en la roñería, porque el día de baño semanal esa cosa se volvió loca, debía tener algún fallo técnico, porque literalmente no había quien la parara, y por más que cogí y cubrí a mi compañera con la pernera la succionó y ya no la volví a ver nunca más.

De nuevo esa callada de comprensión y empatía, se entendían perfectamente, después de todo, habían perdido a sus parejas de forma similar.

―¿Y dónde creéis que se los lleva? —Dijo enfurruñado Lemonade Attack.

—Lemonade, todavía no es tu turno —Lo amonestó el Maestre.

—Venga ya, Maestre. Esto es un claro ejemplo de Expediente X, no es extraño que desaparezcan de la faz de la tierra y nunca más volvamos a encontrarlos. Qué clase de máquina del demonio es esa en la que nos metían, ¿eh? Vais a quedaros ahí llorando y lamentando vuestra suerte, cuando lo que tendríamos que hacer es levantarnos y aniquilarlas. O mejor, meter a nuestros dueños para que sufran la misma desventura.

—Tranquilo, chico. Esto es una terapia de grupo. No la manera de buscar un castigo —Comentó Mr. López.

—Ni hablar, me niego a que otros pasen lo mismo que yo. ¿Quién se une a la rebelión?

El grupo fue creciendo y maquinando la fórmula exacta de erradicar el problema de las lavadoras. Estaban desparejados, y aunque algunos dirían que así no servían, a ellos les movía el ansía de la venganza. Se acabó el lamentarse, de buscar respuesta a incógnitas, que nunca tendrían sentido, era el momento de buscar justicia. 

Y así fue como estos valientes calcetines lo consiguieron, ¿y cómo lo hicieron? Pues muy sencillo. Con un llamado a todos sus iguales, aparejados o desparejados, no importaba; y se fugaron a una pequeña isla del Caribe. Ahí residen millones de ellos, tranquilos y seguros. Es más, algunos han vuelto a encontrar pareja, porque se dieron cuenta que aun siendo diferentes les movía algo más importante. El amor. Y éste siempre está alejado de los prejuicios.



martes, 17 de diciembre de 2019

Cuento invertido: La ratita presumida o mejor dicho, el juego de las vanidades






─Me lo habéis prometido ─todos callaron, expectantes, con cara de no haber roto nunca un plato, y creyendo que así conseguirían manipularla. Tenían razón.

─Si tata, pero tienes que entender que a nosotros nos interesa todo lo referente a la familia ─insistió con remilgo ─era la sobrina más pequeña, pero su voz se hacía escuchar más fuerte que las demás, reclamaba todo aquello que quería sin ninguna vergüenza.

─Lo sé, pequeñaja. Pero la semana pasada apenas dormimos unas horas y luego el domingo anduvisteis atolondrados, luego la yaya me riñe porque no descansáis, así que esta es la última vez, todos al catre, ¡venga! ¡colocaros! ─mirándolos con falsa autoridad intentó no en vano hacerse la interesante.

∞

<<¿Os acordáis de las Navidades pasadas? Cuando la tía Gertrudis explicó aquella historia de la ratita presumida. ¿No? Ya veo, aunque os hagáis los despistados a mí no me engañáis, desde luego sois unos pilluelos de mucho cuidado, está bien; os diré que después de eso indagué un poquito sobre la historia, me pareció que el cuento tenía algunos flecos que no casaban, y recordaba que en el diario de nuestra tatarabuela había algunas anotaciones que no se tuvieron muy en cuenta, así que me puse a ello, pero os confieso que encontrar justo ese escrito fue una ardua tarea, en la que las telarañas acompañaron mis pesquisas, así que ahora os pediré que os mantengáis en silencio y escuchéis atentamente, ya que hoy descubriremos otra verdad velada entre mentiras.>>

∞

Hace muchos, muchos años en una remota villa existió una acaudalada familia de ratones, en aquellos tiempos donde el mercadeo y los trapicheos no eran vistos o simplemente detectados como correspondía, esta familia consiguió hacerse un nombre, un hueco en la alta sociedad, se codearon con los que se creían que eran importantes, comieron y vistieron como si fueran uno más de ellos, eso sí, a costa del beneficio de otros, pero como siempre pasa o debería, hubo una denuncia y posteriormente un encarcelamiento, eso hizo que todas las riquezas y bienes fueran embargados y más tarde entregados a todos las víctimas que habían sufrido dichas estafas.

Y es ahí donde verdaderamente empieza la historia de nuestra ratita, una niña que había coexistido entre algodones, en la que solo obtenía atención, regalos y palabras de agradecimiento. Nunca una reprimenda. A la larga ese hecho la convirtió en una niña malcriada que estaba acostumbrada a conseguir todo lo que quería solo porque ella así lo decidía, el problema es que al no darle valor a las cosas, no entendía de esfuerzo y como tal la pataleta estaba asegurada. Y eso es lo que pasó, la familia venida a menos no pudo seguir sufragando todos los gastos que ella requería y al verse en una posición tan precaria decidió que en vez de ponerse a trabajar como todo ser honrado buscaría un marido con posibles.

Era toda una belleza. A corta distancia no solo la lindura la acompañaba, seguía conservando los ropajes de otros tiempos como el lazo rojo del que tanto se ha hablado, y que en verdad nunca se quitaba, así que vestía y se comportaba como una auténtica princesita, pero es que también sabía entretener y divertir a unos y otros, y eso hacía que el encanto fuera un juego asegurado. El primero en intentar cortejarla fue un gallo, el Sr. Quiquiriquí estuvo durante días señalándole lo bonita que le parecía, que con él madrugaría todas las mañanas, verían los primeros rayos de sol y le cantaría palabras de amor a cada momento. Como os imagináis nuestra ratita eso de madrugar le pareció de lo más ordinario, así que declinó la oferta al momento. Con este fuera de juego apareció un perro, el Sr. Guau viendo en que había fallado el anterior le prometió días interminables de sueño y modorra, que harían lo menos e indispensable, pero siempre con un amor, el suyo, del todo verdadero. Esa era la vida que ella deseaba, pero no para la de su marido, aspiraba a uno que ambicionara algo más que la desidia así que pasados unos días terminó por declinar la oferta de muy malos modos. Pasaron algunos meses en los que los posibles cortejos quedaron paralizados, se comentaba que ratita era una esnob y poco a poco todos aquellos que en algún momento se habían quedado embelesados por su belleza terminaron por detestar su exquisitez. Ella por el contrario creyéndose más que todos aquellos ignorantes siguió con su objetivo, esperando el día en que podría vivir como se merecía, entre tesoros.

Fue entonces cuando conoció o mejor vislumbró a un ratón, el Sr. Iiii, se presentó ante todo el pueblo menos a nuestra ratita, ese desplante hizo que la curiosidad de ella se despertara y quisiera saber más de este nuevo miembro de la comunidad, más tarde eso sí, cuando descubrió por otros que era un simple jornalero empezó a perder el interés, las aspiraciones que tenía eran otras, a parte, había sido un grosero. Pero por casualidades de la vida, siempre se lo encontraba, allí donde fuera él aparecía o a la inversa, ya no sabría qué decir, de lo que sí estaba segura es que despertaba en ella sentimientos que no sabía describir, y es que nuestra ratita estaba tan acostumbrada a ser el centro de atención que su diminuta cabecita no comprendía como alguien era capaz de ignorarla. Contra más pasaba éste, más se obsesionaba ella.

Así que el día que apareció un gato, el Sr. Miau, ratita respiró un poco más tranquila, éste vestía con clase, hablaba con una finura que solo proporciona la clase alta, se le veía que tenía posibles y el interés que le expresó era el que ella requería y merecía. El cortejo fue rápido y la boda no se hizo esperar. Se invitó a todo el pueblo, mostrándoles toda la riqueza y engreimiento que pudieran ansiar. Todos comentaron la suerte que estas dos almas tan iguales habían tenido al encontrarse y en cierta manera hasta se alegraron de que ratita al fin hubiera logrado su propósito. Ella egoístamente deseo que el Sr. Iiii también hubiera asistido a la boda, quería, necesitaba mostrarle lo fingidamente feliz que se sentía, pero no fue así, lo que tampoco esperó es que una vez pasados los meses su marido no fuera lo que ella estuvo esperando durante tanto tiempo, resultó ser un mentiroso, vago y presumido gato que no aportaba nada en el hogar y del que ratita sin esperarlo tuvo que hacer frente, y no solo eso, sino que un día desapareció con lo poco que tenían y con esa huida aparecieron ante ella muchas deudas de las que hacerse cargo, llegó un período que poco le importó de que trabajara siempre y cuando pudiera seguir adelante. Con los meses esa niña malcriada que un día fue acabó desapareciendo, convirtiéndose en alguien sensato y maduro. Y cuando ya se valía por ella misma y no necesitaba de otros recibió un mensaje del Sr. Iiii en el que le pedía una cita, ésta recordando todo lo pasado, simplemente la denegó.

Bueno, no fue así, pero podría haberlo sido, ¿no os parece? Desde ese mismo momento los señores ratones, simplemente fueron felices por ser ellos mismos y de sus propias capacidades, no ansiaron más de lo que tenían, porque con el amor les bastaba.

∞

─¡Tata! ¡Tata! ¿Qué le pasa?

─Se ha dormido, creo que también deberíamos intentarlo, quizás mañana nos explique otra historia, ¿no os parece?

─Sííí ─gritaron todos.
 
Fin.

Anterior cuento: Cuento invertido: Los tres cochinitos, ;) ¡Gracias!
 

lunes, 4 de noviembre de 2019

Cuento invertido: Los tres cochinitos


─Porfa, porfa, vuelve a contárnoslo.
─Está bien, pero será la última vez, ¿entendido?
─Sííí ─contestaron todos mis sobrinos.

∞

Existe un viejísimo cuento en el que se hace víctima a tres malhechores, así que os pediré que estéis muy atentos a mis palabras ya que en ellas se haya la autenticidad de un secreto mal compartido, del que hoy descubriremos la verdad.
Siempre se ha dicho que el culpable de aquel fatídico día fue un lobo hambriento, nunca se valoró que pudieran ser otros los que cometieron las faltas, ninguna pregunta de más, nada; podríamos decir que egoístamente se le excluyó al no hacerle partícipe de su propia leyenda. Solo reconociéndose una versión de los hechos, tres idénticas transcripciones que se sostenían y por mala fortuna testimoniaban, dándose por válidas, eso concluyó en un juicio rápido y a una cazuela hirviendo como castigo. ¿Imprudencia? ¿Negligencia? Realmente, ¿qué sucedió?
Nuestra tatarabuela justa como pocas, nunca creyó la versión expuesta, es más, a la familia le confió que estos tres tocinitos de cielo no tenían nada. No hay más que recordar la escena de la película Hannibal, ¿apacibles? ¡Ja! La cuestión es que durante un período de tiempo estuvo investigando entre los círculos más cercanos de ambas partes, los que se hacían llamar víctimas y la del fiero lobo, después de mucho tiempo del que tuvo que hurgar entre todo aquel silencio que se sostenía entre cuchicheos y mentirijillas, lo descubrió.
La sorpresa fue mayúscula y es que por increíble que pueda parecer, el lobo de sanguinario no tenía nada, todo lo contrario, se asemejaba más a un gatito de angora ya que era vegano.
Eso le supuso ser la mofa de estos tres sujetos y como empezaréis a sospechar sus comportamientos fueron extremadamente crueles, no teniendo suficiente con meterse con el pobre animal, decidieron ir más allá. Como sabían que hicieran lo que hicieran, nunca les hincaría el colmillo en sus magras carnes, le robaban todo lo que encontraban en su despensa: verduras, frutas, legumbres… dejándosela siempre vacía y si se quejaba, lo maltrataban. Sí, lo que escucháis. La cuestión es que llegó un momento en que éste no pudo aguantarlo más y decidió que les devolvería el escarmiento, solo una vez, para que aprendieran la lección.  
 
 
Pero su ingenuidad era tal, que nada salió como debía.
En aquel momento los tres hermanos se encontraban en un proceso lentísimo de rehabilitación, hacía años que habían recibido unas casitas en herencia, otra de las mentiras que se añadió a la historia, hicieron creer que estaban construyéndose nuevos hogares, pero era todo falso, así también pudieron estafar al seguro. Imaginaos que seres más espantosos. Al ser trillizos el legado les tocó un poco a suerte, y para no decir que todo era falso señalaremos que sí existió una casita de paja, un hogar por cierto nada confortable, que le tocó al más perezoso. Éste con tal de no arrimar el hombro era capaz de cualquier trapicheo, siendo el que más inquina profesaba hacia nuestro pobre lobo. El siguiente con menos fortuna recibió la casita de madera, más lustrosa que la anterior, pero con el poco manteamiento que le dedicaba se hallaba carcomida y podrida por algunas zonas. Resulta que el cochinito poseía cero personalidad, por lo que siempre cumplía con todas las órdenes que le requerían sus hermanos, sin preguntarse si obraba bien o mal. Y ya por último el más afortunado, el de la casita de ladrillo, creyéndose ser el mejor ya que a raíz del bien obtenido su nivel adquisitivo había aumentado, se le subió a la cabeza, eso hizo que sus malos comportamientos se avivaran y resultaran excusados al creerse superior a todos los demás.
Ante la desesperación, el lobo hizo correr la voz de que su primo de los Highlander iba a pasar el verano en la pequeña villa, era mentira, ni siquiera tenía familia por aquella zona, pero aun así y viendo que los villanos al enterarse del chismorreo empezaron a portarse mejor con él, siguió con el bulo. Explicando a quien quisiera escucharlo historias de su magnánimo primo, de lo valiente y valeroso que era, de como le gustaba el solomillo al punto, cada vez sintiéndose más seguro añadía más y más valía a este primo misterioso. El problema de la mentira es que llega el momento en que esta se descubre. El verano se inició y allí solo se escuchaban historias, pero nadie aparecía, cada vez que le preguntaban, rehuía la respuesta y al sentirse acorralado empezó a notársele la farsa. Así pues, los tres hermanos enfadados y creyéndose estafados. Juraron vengarse.
Ese mismo día quedaron a medianoche para dirigirse hacia la encantadora casita del lobo, con la intención de pegarle un buen susto, lo que pasa es que estos brabucones ni siquiera se fijaron que justo esa noche había luna llena, y éste por muy bonachón que fuera, esos días donde el satélite se mostraba entero se volvía un poco loco. Diréis, pero si era vegano, y sí, creía fielmente en su decisión de no utilizar productos animales, pero continuaba recordando el sabor de un buen filete. Acaso eso, ¿alguna vez se olvida ?
Así que no esperaron su reacción, tampoco acabar acorralados, ni que intentara comérselos, ya no diremos el miedo que pasaron hasta poder esconderse en la casita de ladrillo, porque huir, correr y destrozar todo a su paso temiendo lo peor, fue justo lo que sucedió. Ese día se llevaron el sobresalto de su vida. Un buen escarmiento, si no fuera por una pequeña traba y es que toda esa escena la vio el típico vecino cotilla, ese que siempre está pendiente de todo, pero no para bien. Resultó ser el viejo buitre de la villa, como buena ave carroñera aceptó bajo mano un buen cheque y terminó corroborando la versión de estos tres delincuentes. Eso fue lo que sucedió, entre los cuatro tejieron una mentira tras otra hasta que el lobo sin poder hacer nada para impedirlo, acabó con un castigo que no merecía.

∞

─Y ahora que ya sabéis lo que ocurrió aquel engañoso día, todos a la cama.
─Noooo, otra vez porfa, tata. ¡Porfi!
─Pero habíamos quedado… si es que sois unos pillos, de acuerdo, pero luego a dormir. 

 

Fin.

sábado, 14 de octubre de 2017

El mercader



Epifanía tenía un reino para ella sola, uno que heredó siendo muy niña. Recibido por aquel tipo de leyes sin ley que se encarga de delimitar el linaje por sangre. ¡Qué distinguida aberración lograr algo sin merecerlo! Pero hay circunstancias en el que uno nace con estrella y ésta permite el poder sin lucha ya que es del todo innecesaria. No era una reina justa, más bien una aburrida y en su bostezo habitaba un trasfondo de crueldad del cual comparecía con gran maestría.

―Epifanía, no cree que debería ser un poco más, a ver cómo decírselo mi querida ilustrísima señora, ¿benevolente?— Le dijo la criada que para su desvergüenza la había criado desde niña.

―No, no lo creo. Lo único que sé es que ellos están aquí para distraerme y si no lo logran sintiéndolo mucho haré que se esfumen.― Pero la realidad es que no sentía nada de todo lo que decía, no había más que ver el empadronamiento de la villa en la última década habían desaparecido cientos de ellos.

Margot que así se llamaba la criada gozó de una impunidad no merecida, la adquiría a base de mantener feliz a su señora, ofreciéndole todo lo que le pedía y hasta disfrutaba de las aberraciones cometidas, eso sí, a sus ojos se comportaba como una auténtica beata. 
 
―¡Oh, mi señora! ¿No podría apretar menos la soga? Creo que el aire empieza a no llegarle correctamente a los pulmones.― Comentó deleitándose con el macabro espectáculo.

―Siempre tan dispuesta a cuidar de otros. Se olvida que ellos están aquí para mi disfrute, pero tiene razón. Dejad que respire, no quiero que muera antes de tiempo.

Así fueron sucediéndose los tiempos, donde las atrocidades se sumaban a pares. Ningún reino vecino se atrevió a intervenir por miedo a futuras represalias, conocían bien de lo que era capaz Epifanía y todo aquel que estuviera bajo su mando. El temor les hizo comportarse de la forma más cobarde. 
 
 
 

Un día apareció un mercader que gritaba a unos y otros <¡Destellos cristalinos! Cómprenlos y descubrirán su belleza interior> El rumor de las maravillas que decían que tenía aquel extraño cristal llegaron a los oídos de Epifanía, por lo que ordenó que lo llevarán ante ella. 

―Mi señora…

―¡Habéis tardado muchísimo!― Le cortó― ¡Esto es una vergüenza!

―Pero si solo hace cinco minutos que salí de la sala― Contestó nerviosa la criada, empezaba a perder el poco poder que tenía en la mente de su señora.

―¡Tonterías! ¡Que no se repita! Acérquese quiero verlos.

―Mi nombre es Cristóbal, provengo de unas de las familias…

―¡He dicho que quiero verlos!

―Pero debo advertirla…

―Como vuelva a abrir la boca haré que le corten la lengua, así que muéstremelos, ¡Ya!
 
Lo que el Mercader quería revelar era el poder que poseía, ya que con solo posar los ojos éste buscaba la belleza interior, y si no la encontraba acababa convirtiéndote en una figura de cristal.

Por suerte sucedió lo esperado. Y con él, un final feliz.
 
 
Relato que presenté en la Comunidad: Escribiendo que es gerundio <Palabras obligatorias>

 

lunes, 7 de noviembre de 2016

El bosque

Aquellas tierras aguardaban secretos, todos lo sabíamos. Generación tras generación se nos hacía participes de ellos y los conservábamos. Ante los ojos ajenos se conocían como cuentos populares, leyendas e historias inconexas de un tiempo antiguo e indeterminado donde el pasado era tan lejano como irreal.
Aún recuerdo como en el colegio se trataba de una lectura obligatoria, a los recién llegados no les hacia ninguna gracia que sus hijos tuvieran una asignatura de literatura donde el tema principal eran las brujas, escobas mágicas, gatos y hechizos, se quejaban de que la imaginación de estos se desbordaba. Que adquirirían un lenguaje y escritura curiosa y su comportamiento se volvía muy extraño, sobre todo la noche del 31 de octubre, ¡qué tontería!
Si bien lo intentaron en varias ocasiones no pudieron frenar las tradiciones, y esa fue la suerte de muchos chicos. Porque aunque seas conocedor de la historia sin el miedo de vivir en primera persona la verdad de esta, brota la desgracia cuando el temor no te hace partícipe.
Esta es la leyenda de Brian un chico delgaducho y poco dado a hacer amigos. Su madre lo reñía por esto último, así que para hacerla feliz pasaba largas horas en el riachuelo cercano al bosque. Cada día al salir del colegio y cargado con su cuaderno de pintura se situaba debajo del árbol más frondoso, y con la relajación que le proporcionaba el sonido del agua realizaba miles de dibujos. Hasta aquella tarde, escuchó un murmullo lejano como un cántico que lo atraía. La curiosidad le pudo y adentrándose con pequeños pasos se dirigió al bosque hasta toparse con un juglar, que se hizo llamar el Poeta.
-          ¡Chico! ¡Corre! ¡Vete! No deberías estar aquí.
 
-          ¿Tú también Poeta? Sólo son viejos cuentos, mentiras para aterrorizarnos a los más pequeños. En este pueblo nunca pasa nada.

-          Ay chico, puedo asegurarte que no son embustes, si esas viejas brujas te ven no podrás salir nunca más de este bosque, o quién sabe puede que te caiga un peor castigo al haber entrado en la que es su casa, y te conviertan en una seta o una calabaza.

-          No te creo, en el colegio se nos aseguró que solo cruzar el arroyo se nos caería un rayo y como ves estoy vivo, ¡no me ha pasado nada!

-          Mira, yo de ti saldría corriendo antes de que sea tarde, te aseguro que todo lo que se cuenta es verdad pero por alguna extraña razón a ti aún no te han detectado, es tu oportunidad de huir antes de que sea tarde. ¡Corre y vete! ¡Haz caso de este viejo!
Pero no le dio tiempo ni a contestar, tal cual se dijeron estas últimas palabras de la nada  apareció una dríade de pelo cobrizo y ojos gatunos que saboreándose se dirigió a Brian.
-          Pero que tenemos aquí. ¿No te han avisado que no puedes entrar en el bosque? ¿O es que eres demasiado tonto y valiente para no acatar las normas de tus mayores? Hoy te haré aprender la lección, sufrirás tu desdicha pequeño Brian un castigo digno para el que no escucha de advertencias.
 
-          Pero... ¿pero cómo sabes mi nombre? – Atinó a decir, aun sintiendo que sus piernas no le sostenían por el temblor de verse sentenciado.

-          Yo lo sé todo, y hoy serás mi ungüento para la eterna juventud. Despídete juglar y continúa cantando ya sabes el trato, sigue atrayendo a imprudentes y yo seguiré perdonado tu insignificante vida.

-          Si ama. Lo siento chico, intenté avisarte.
Como si de una exhalación se tratara Brian y la bruja, desaparecieron.




Cuento presentado en la Comunidad de Relatos Compulsivos, para el CERTAMEN ESPECIAL DE SAMAIN. Palabras obligatorias: lenguaje, poeta, escritura, literatura, lectura, dibujo.

jueves, 3 de marzo de 2016

Fulgor

Existe un antiguo cuento, pero muy, muy antiguo, en el que se relata la historia de la culpa esta obró y midió un cruel castigo. Eternamente rencorosa y perenne en su desdicha, no quería olvidar los sucesos que la corroían y por eso la creó a ella a la soledad. 

Así lograría nutrirse eternamente en su desgracia, siendo al fin un ente real palpable a su dolor conseguiría hacerla visible al público que pululaba queriéndola salvar, y advertirían que ya estaba perdida. 
 
Pero algo en su proceso debió fallar y sus cálculos no fueron del todo acertados. Ya que soledad no solo se alimentaba de culpa, sino que también de la nostalgia de un tiempo donde los colores brillaban de una manera imposible de olvidar, esos viejos recuerdos le alimentaban el alma con efímeras sonrisas y lo más temible, querer regresar.
 
La culpa por su parte no quiso rendirse y luchó cada vez con más influencia, anclándose de una manera enfermiza en su alma, reprochándole a cada segundo sus caídas y miedos.
Pero es que a soledad le era imposible no recordar y soñar que un tiempo pasado podía ser futuro y poco a poco la luz la empezó a inundar.
 
Un eco en su interior se alzó fortalecido y de él brotó la esperanza.
 
No existía runa capaz de combatir contra eso y una culpa cada vez más débil y pequeña se rindió, pero en un último aliento de furia le hizo saber: 
 
La eternidad nos acompañará para formar parte la una de la otra, en el momento que olvides, retornaré.
 
Lo que ella no sabía es que soledad ya había aprendido que no existiría miedo que fuera capaz de privarla a seguir, y que cada batalla ganada sería un paso dado hacia un interior guarnecido.

 


También lo podéis leer en: https://elpoderdelasletras.wordpress.com/