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viernes, 9 de mayo de 2025

El blog, ¿qué es para vosotros?

 


‘‘Estoy fuera con candiles, buscándome a mí misma.’’

Emily Dickinson

  

Mis letras a menudo son incoherentes, mezclo, desvarío y salto de un lado a otro con un descontrol que es difícil de comprender, es un conflicto arraigado, supongo que es porque en la vida real, en la de carne y hueso, aprendí muy pronto que debía asentarla desde el control. Una alarma que no se desconectaba podía desembocar en ruina. Interpreté que encapsularse en una coraza, era seguridad, una madriguera donde el dolor era impenetrable. Reitero y lo hago con firmeza, cuando hablo desde la aflicción no es por victimismo, solo vivencia. Nunca, pero nunca, iría por la vida con un sello en el que se me identificara como mártir, huiría si se me etiquetara de esa manera, porque serlo, lo somos todos. A parte, creo que cuanto más se muestra cada arista menos recursos tiene para doblegarnos.

Pero es cierto que, de un tiempo para aquí, esa coraza impenetrable, el mensaje que repito como si fuera una profeta de pacotilla de <<el poder de que te hagan daño lo cedes tú, y bla, bla, bla>>, está desquebrajándose, porque el blog es soltura, sí, dejar ir aquello que aprisiona, asfixia y retiene, pero también reserva un grado inmenso de vulnerabilidad.

Y es que a veces me siento justo así: frágil, pero no en el mal sentido, las palabras tienen la magia de entenderse en distintas direcciones, en esta muestra voluble de lo que expongo, hay verdad, la mía, y no temo que así sea, todo lo contrario; respiro, entre carraspeos, sí, pero lo hago.

Pero en este rescate y siendo plenamente consciente, que a veces rozo un contexto de incredulidad amorfo, porque poco o nada sabemos unos de los otros, ni trabajos, ni familia, solo minúsculos esbozos, ni lo cotidiano, como qué plato es nuestro preferido, o si detestamos como en mi caso los guisantes, (los odio, son el anticristo), detalles que proporcionan la falsa creencia de conocer a alguien, pero no es así, en la profundidad, si se quiere ver, uno debe ir más allá. La realidad es que somos más que una imagen, y aquí existe esa transparencia, una en la que exteriorizamos nuestros temores, sueños, angustia, felicidad; y, sobre todo: necesidad.

Siempre digo, y esto sí es invariable, que no me importa mostrar mis carencias, éstas tarde o temprano se revelan, así que no debería coaccionarnos, somos lo que somos, parte de ello se evidencia en este lugar de IP desconocida, donde dejamos una parte que está desmembrada desde las entrañas. Muy ególatra, sí.

Hay cierto poder en la desnudez, desconsuelo y libertad, pero no debo olvidar que mi desatino es personal. Solo pido franqueza, prometo corresponder, si fallo, aunque me avergüence, ruego que que se me indique, no me genera ningún conflicto, es más, lo agradezco. Tengo orgullo, pero no para asumir cada error, y si puedo aprender, mejor. Reconozco que puedo ser pesada e invasiva. Una listilla de manual.

La escritura me ha salvado muchas veces, gracias a ella he volcado cada espina que en algún momento me doblegó, creando un holograma en el que me protegía, en cambio aquí, el poder de hacer daño, insisto, sí se cede. A veces, en esa angustia, donde mis pensamientos navegan descontrolados, me digo: céntrate, solo escribe, pero la fisura se ha resquebrajado, dudo que pueda volver atrás. Pediría perdón por eso, pero en este caso mentiría, (algo feísimo).

Termino este monólogo o bombardeo confuso de información, intentado aclarar lo que el blog es para mí: una búsqueda por ser.  

Y, ¿para vosotros? Recordad, ansío conocimiento, ;)

 

Nota: La imagen es la primera cabecera que puse en el blog, es l’Estany de Banyoles, de una añeja escapada, siempre es bueno volver a raíz; en su momento me representó, con ese claroscuro, como un secreto que en su inmensidad sobrecoge alzándose en silencio.

 

Gracias por vuestra paciencia y el cariño que siempre me cedéis.

Muchos besos, y más abrazos.



martes, 22 de abril de 2025

Luz al final del túnel. ¿La habéis visto?

 



—¿Cómo estás?

—¿La verdad?

—Sí.

—No sabría decir, espesa, encriptada, agotada. Rozando una exageración consumada por la desesperanza.

—A parte de quejarte, ¿tienes algo más qué decir?

—Mmmm…

—¿Y bien?

—La única neurona que me queda después de estos días anda rabiosa y alelada. Y con una mala leche…

—Quizás deberías estar otra quincena en el olimpo de los desertores, solo para regenerarte y redimirte.

—Paso, me siento muy niñata y las salidas de tono pueden ser mi todo.

—¿Entonces?

—Puede que regrese a aquel último personaje, no sé, me da que con lo enrarecida que me encuentro le daré alguna que otra escena.

—¿Serás valiente?

—Que poco se me conoce.

 

 

Ya estoy de vuelta, creo, no sé, terminé justo ayer de una jungla llamada horas extras de las horas extras, quien diga que el trabajo dignifica es que tiene la vida más que solucionada. Porque irse de casa cuando el sol sale tímido y volver cuando este renuncia a la existencia y en ese proceso no dispones ni del tiempo suficiente para comer en condiciones, sin ser un pavo que lo están rellenando, desconoce del todo su significado, y fíjate, que, llegado el punto, no estoy enfadada con este hecho en sí, solo conmigo por continuar en esta situación infructuosa e inestable. Hay cuatro meses negros en mi calendario, y cada uno de ellos desgasta y exprime, dejando a su paso, la nada.

Mañana, quizás, mañana; se me olvide, la rueda nunca cesa de girar, y yo como buena, qué digo; buenísima esclava, seguiré anclada justo aquí. Ahora se me ceden unas horitas a mi aire, para que se me olvide, pero no sé, veo cercano julio, maldito éste y todos los otros.

No debería colgar esta entrada, pero, y, ¿por qué no? Lo dicho, estoy muy repelente, ;)

En estos días os leo, no sé si todo lo que hayáis publicado, pero intentaré ponerme al día.

Besos, abrazos no, que repelo y estoy algo arisca.

 

 

Ah, este comunicado confuso termina con un pequeño fragmento de la historia, lo que digo, ando imprecisa. 

 

 

─¿Sabe cómo ha llegado aquí?

─¿Qué?

─Señora, le insisto, ¿sabe cómo ha llegado aquí?

 

¿Cómo pudiste hacernos esto? Desechar la belleza con la que residíamos, yo te cuidaba, adoraba cada parte, hasta las que estaban corroídas por la culpa. La vergüenza de demostrar al mundo, a ti mismo, que también me deseabas. Desdeñaste lo que con tanto mimo construí para ti. Y ahora, ahora me veo en esta celda de barrotes acolchados. En la indigencia de un amor perdido. Pero hay algo que desconoces, la fortaleza con la que resido será la que impida que este sea nuestro final.

 

 

¡Vete pesada! Me marcho, pero como buena gremlin a entorpecer otros lares, :)