lunes, 18 de noviembre de 2019

La escritura, vosotros y un: ¡GRACIAS!

 
 


Parece mentira, que yo, fielmente sierva del Grinch, me vea escribiendo una entrada de retroceso, en la que la cercanía de la Navidad nos acoge en sus garras y con ella no solo muestra los buenos propósitos, sino los errores cometidos.

De tanto en tanto me dejo acoger por el silencio, los que me leéis desde hace tiempo, bien que lo sabéis, me resguardo en un mundo interior del que la emoción se mantiene latente, pero privada. Vendría a ser algo así como la necesidad de un duelo, y no logro o alcanzo sobrevenirlo si no es en soledad.

Seguramente y lo entiendo, vaya si lo comprendo, estas pausas hayan causado molestia, enfado o incomprensión por eso os pido disculpas, la primera entrada después de tanta carencia, dije todo lo contrario, que no las pediría, pero erré, porque no se trataba de pedir disculpas a vosotros sino a mí misma. Como sabéis soy muy de flagelarme. Por eso, y también porque no me importa rectificar, darme cuenta cuando me equivoco, ni siquiera afrontar la realidad de una elección inexacta, pero ante todo hay una cosa que no podría soportar y es provocar dolor con algo tan bello como la palabra.

Y es que la escritura libera, pero a veces también muestra y eso que nos es enseña es corrosivo, doloroso. Aviva un tipo de sufrimiento que se resguarda en la emoción y bloquea el paso de tal manera que uno no alcanza caminar y seguir, haciendo que se pregunte, ¿seguir el qué?

Cuando abrí el blog, madre mía, parece que haya pasado una eternidad y no es así, fue en el año 2015, la intención del mismo, si esta existía, fue la de hacer pequeñas reflexiones, eso me llevó a conocer un mundo totalmente nuevo, amplio y si de algo estoy cien por cien segura maravilloso, he sido muy afortunada al toparme con todos vosotros los que estáis y los que por una razón u otra ya no están tan presentes. Para lo que no lo sepáis, me costó mucho tirarme a la piscina y abrir el blog, casi ni lo hago, si no llega a ser por mi gran amiga Maria creo que esto no llega a suceder, no puedo saber si me hubiera arrepentido porque lo que no se vive no puede echarse de menos, pero lo que sí sé, es que hubiera sido un gran error. Poco a poco fui introduciendo, cuentos, relatos, poesía y hasta fijaros que valiente puede ser una: alguna reseña de libros, eso hizo que las reflexiones fueran quedando apartadas, silenciadas, para la introspección privada, solitaria. Ya no se desmenuzaba el dolor, se quedaba allí, segregado, latente, en la oscuridad más amordazada.

Sé cuáles son mis faltas, también soy consciente de mi carácter, de mi forma de actuar, de los errores cometidos, de lo que puedo mejorar (y de lo que debo) uno de mis mayores problemas (vaya sí lo es) la timidez y el bloqueo que esto supone, si a eso le sumas la crítica y terquedad que habita en mí (como buena capricornio), lo hace, porque no decirlo, todo más complicado. También puedo decir que soy emocional, cínica, que me rio de mí misma e intento tirar balones fuera a todo lo que se aprecia insustancial, aunque a veces no lo logre. También sé que a mis 34 años me sigo emocionando como a una niña, a veces excesivamente infantil, otras muy soñadora en la que agradezco y aprecio el cariño, también conozco el miedo, aunque no deje que este se visualice, creo que si se reciben malas noticias, si no se habla constantemente de ellas, no se les da valor, importancia, nombre, éstas a larga fenecen.
 
Por eso hoy quiero hablaros del 2018, porque cuando algo ha transitado, asimilado, debemos liberarlo, hay etapas en la vida en la que las buenas intenciones, la visión positiva, el restar importancia, el seguir, forma una extraña y perturbadora bola que uno no puede digerir, no sabe lo que sucede, pero siente que algo no va bien, nota inestabilidad, falta de algo que no tiene nombre, a la vez que sobran muchas otras y es entonces cuando con todas estas emociones dispares, hay una crisis. Uno se sobrepasa. No sabe gestionar correctamente los tiempos, en eso como sabéis, soy una experta. Para mí ese año e inicio de este, fue eso, un exceso de un todo y un nada, de una etapa no cerrada. Y es que cuesta decir adiós a las personas que amamos, darse cuenta que ya no volverás a estar con ellas, que ese hecho te deja muy adentro una brecha que el tiempo disimula, pero no cura. Esa es la encargada de que tu carácter, tus faltas, se agraven o difuminen, se contemplen desde fuera y digan: estás herida. A partir de ahí sobre ti se ciernen miedos que desconocías, y constantemente te recuerdan que es difícil liberarse de ellos. Y es que ese dolor siempre ha estado allí, dormido, profundo y relegado; pero allí. Perdí a mi padre muy joven, demasiado, en un momento donde la adolescencia brota cruel, donde uno no es consciente de lo efímero del tiempo. Pero no quiero, ni la intención de esta entrada es que su recuerdo se empañe, no se lo merece, él no. Todo lo contrario, solo visualizarlo me arranca una sonrisa y hace que mi alma brille con  alegría. Así que os explicaré que a partir de ese momento, en mi familia llevamos un control un poquito más exhaustivo, de ahí mi fobia a los médicos, (siento si hay alguno por aquí, pero no puedo evitarlo) la cuestión es que hace unos cuatro años, el resultado de éstas fue negativo, y terminé con un pase exclusivo a salas de espera, pruebas, médicos y tiempo, acabó bien, muy bien, solo tengo que seguir con los controles anuales, como todo el mundo, así que todo está perfectamente. Pero los meses de incertidumbre, de comerse la cabeza, de pensar y visualizar el peor escenario. ¿Alguien sabe parar esos pensamientos negativos? Yo no.

Lo que sucede con las brechas no cerradas es que llega un día que de repente aun habiendo pasado mucho tiempo, se despiertan con un solo zas, que te dice: sigues herida. Pueda que suceda en un momento que sientas estrés en el trabajo, poca o nula gestión de tiempo, has recibido algún input negativo, o cualquier cosa, la más insignificante que puedas imaginar, pero eso hace que vuelvas a caer. Soy consciente de que esa etapa nunca podré cerrarla, no solo porque forma parte de mis vivencias, mi identidad, es más, porque nació del verdadero amor; lo más bello que tenemos. Pero sí puedo decir que se puede trabajar, aprender a gestionar esas caídas, conociendo, interpretando y admirándonos bien adentro, sin prejuicios, sin el recelo de ver más allá, no esperando lo correcto, porque nada lo es, ahí uno, en cierta manera puede anticiparse, liberarse, respirar.

Por eso siempre recomiendo la palabra. Escribir un diario, llevar una libreta encima en la que se puedan apuntar frases, ideas, tonterías; ayuda. Porque la palabra, es, eso: sanadora. No hay que temer lo que nos muestre, al final, lo único más aterrador que podremos visualizar será nuestro propio reflejo, y eso tampoco puede ser tan malo, ¿no? ;) Y sobre todo si uno necesita ayuda, porque no consigue gestionarlo, que la pida. Sin miedo, ni vergüenza.

Perdonad por la largura de esta divagación, termino, ya ¡palabra! Llega diciembre, familia, amigos, comida, regalos, más comida, amor, empacho... En mi caso puedo decir que se termina un año del que me siento bien, más completa, más certera. Más yo que nunca. Tanto yo, yo, yo (¡qué egocéntrica!) me delata, ¿no os parece? Creo que mis letras se están dibujando hacia una nueva etapa que cada vez veo más real, concibo un algo que no hoy, ni mañana, pero sí un quizás, una posibilidad que está latente. Gran parte de este más, es sin duda gracias a vosotros, vuestra comprensión, afecto. Y vuestras manos que acogen maravillosamente en este camino. Y no es por nada, pero a mí las manos, me encantan, :)

Os mando un gran abrazo cargado con todo mi cariño, y os agradezco que me permitáis autodescubrirme, aprender, mejorar y ser libre en este pequeño gran mundo en el que tantos transitamos.

Ahora es cuando lo estropeo, pero permitídmelo, no, mejor: ignoradme, no lo puedo evitar:

…puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán... la libertad
<William Wallace>


48 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Ufffff, me has hecho sufrir, qué duro todo.
    Yo perdí a mi padre hace 5 años, no tan joven como tú pero yo, la loca de la Navidad, la que ponía su casa como Villa Quien perdió a una abuela el día de Nochebbuena y a un abuelo en Reyes. Y a pesar de eso seguí(con pena, eso sí) disfrutando la Navidad. Pero la cena de Nochebuena de 2014 se vio interrumpida por la ambulancia en casa, y un padre que el día anterior se estaba riendo con mis bobadas de Navidad se moría. Así.
    Luego vinieron más cosas pero yo fui tirando, aunque como dices, en el fondo la herida no está cerrada. Si hay alguien, aparte de mi marido, que me ayudó a superarlo, fue mi tío, el hermano de mi madre. Era el mejor amigo de mi padre y mi padrino, mi segundo padre. Y el año pasado, en febrero, se nos fue. Y mi estaba hija de Erasmus lejos, mi hermana fatal y devastada, mi suegro ingresado, mi sueggra del tanatorio al hospital y del hospital al tanatorio y mi madre, ue estaba muy muy mal anímicamente, perdió la visión de un día para otro(se ha operado y ya está bien), y yo con historias de herencias, papeleos, seguros...
    Y me vi hasta con un ataque de ansiedad, pero una de las cosas que me ayudó, tanto con mi padre como con mi tío fue el blog porque no tocaba estos temas, y con mis amigos o familia acaba saliendo, y acabamos llorando... pero en el blog hablaba de trucos, una peli, un libro...

    Y en tu caso me ha encantado encontrarte, leerte siempre es sanador(como llevar un diario). Tus relatos son geniales y las no reseñas también.

    Perdona el rollo, hoy he tenido un día largo y duro y me has servido de desahogo.

    Mil gracias por comentarme siempre(tengo cúmulo de comentarios pendientes)y por leerme.

    Muy feliz noche y a mí también me encantan las manos.

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    1. Hola, Gemma.
      No quería haceros sufrir, la verdad es que me sentido responsable y mal si con esta entrada os he provocado tristeza, la intención era otra muy distinta, pero veo que erré, por eso al leer vuestros primeros comentarios dejé el mensaje, (la semana pasada tuve todas las horas cubiertas, sin casi tiempo para nada) para ver si así os transmitía otra visión a esta reflexión. Las heridas no se cierran, permanecen allí, lo bueno de reconocerlas es que con el tiempo uno sabe contemplarlas, vivir con ellas y seguir adelante. Con caídas, vueltas e idas, pero aprendiendo a gestionarlas de otra manera.
      No te disculpes por nada, Gemma, para mí encontrarte en este mundo también es sanador. Gracias por tu cariño y confianza.
      Un beso enorme, ¿qué tendrán las manos? Son de lo mejor.

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    2. No, no has errado para nada. LLevo unas semanas complicadas y me vino genial desahogarme por aquí. No me has provocado tristeza, no sabría escribirlo pero de verdad que es un gusto leerte siempre.
      Muy feliz día.

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  2. En este largo tiempo que llevo siguiendo tu blog, querida Irene, me he podido dar cuenta de la necesidad que te abruma en muchas ocasiones para retirarte a reflexionar o a dejar el blog «en punto muerto», para luego regresar con nuevos propósitos, algunos que no se cumplen :) y la mayoría transformada en una persona mucho más madura y que tiene las cosas más claras.
    A través de tus reflexiones también te he podido conocer mejor y valorar mucho más, por la profundidad con la que observas la vida y a nosotros también, por estar siempre pendiente de los pequeños detalles y tratar de ofrecer lo mejor de ti respecto a quienes te leemos con fidelidad y cariño.
    Me has sorprendido por la juventud de tu edad, pues la madurez con la que escribes, me pareció siempre propia de alguien con muchos más años. Ahora comprendo, que todo este desarrollo emocional y mental, seguramente te lo ha provocado el tener unas experiencias tan duras y difíciles de asimilar siendo tan niña o tan joven.
    De ahí la gran brecha de la que nos hablas, algo demasiado desgarrador para cualquiera que se ponga en tu misma piel.
    Te admiro, Irene, por la valentía de tirar para delante con todo este «equipaje» tan pesado y ojalá no desfallezcas nunca.

    Por si te sirve de consuelo, tengo dos cifras anuales bastante amargas en mi vida: 1996 y 1998, en la primera falleció mi madre y la siguiente mi padre, con lo que con pocos años más de la edad que ahora tienes, me quedé huérfana y ya no menciono al resto de familia porque no sería triste, sino más bien, demoledor recordarlos.
    De modo que muy joven también, tuve que reinventarme una razón para vivir o ya no estaría por aquí. ¡Qué perra es la vida, pero por otro lado, qué bello es vivir cuando despierta ese gran potencial interno en nosotros y del cual vamos siempre aprendiendo!

    Discúlpame que te haya largado otro rollazo de comentario, pero lo he hecho con todo el cariño que siempre me has despertado y no he podido resistirme a abrirte mi corazón.

    Haz lo que consideres más conveniente en este momento previo al recordatorio de quienes en las próximas fechas tan familiares, ya han dejado vacías las sillas del comedor o del salón, pero sigue escribiendo y acompañándonos, porque también te echaría en falta si te tomaras un descanso demasiado largo.

    Un abrazo muy muy grande con todo mi cariño y besos muchos, muchos... ¡Cuídate y sé feliz!

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    1. Hola, Estrella.
      Para mi el silencio es tan importante como la palabra, a veces me refugio en él por mera necesidad, actúo de manera egoísta, pero sino no logro continuar. Cuántos propósitos se me habrán quedado allí colgados en la nada del todo, muchos, pero no importa, siempre salen nuevas miras que a uno lo motivan a continuar.
      Te agradezco cada palabra, para mi sentir todo tu cariño de verdad que es muy importante. Pero no soy más valiente que otros, como hemos visto en cada uno de vuestros comentarios en los que también os habéis desnudado sin prejuicio, os habéis mostrado tal cual, aquí se ve la belleza de esta comunidad. Por lo que me alegra saber que puedas abrirte a mí, eso es muy valioso y no te disculpes, un día haré una entrada sobre eso, la verdad es que me paso el día pidiendo perdón. Eso tampoco es bueno.
      No me voy, me quedo, con esta entrada no he sabido explicarme correctamente, así que no tendremos que echaremos mutuamente en falta.
      Muchos, muchos besos, amiga.

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  3. Dudo que nadie critique tus "ausencias", para mi también son necesarias. He cogido la costumbre de echarme la mochila al hombro y perderme solo una semana al año. Y sí, cuando vuelvo sigue habiendo problemas, y cuando se solucionan aparecen otros, pero eso es una prueba más de que sigo VIVO, así, con mayúsculas.
    Me cayo que esto no se me da muy bien, soy más de escuchar que de hablar. Creo que una de las pocas que me gusta más que escuchar es abrazar, así que... UNO ENORME QUE TE LLEVAS!!!!
    Siempre es un placer leerte.
    Un abrazo, grande, como tú.

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    1. Hola, David.
      La verdad es que sí, VIVO. Qué buena terapia la tuya, y también muy valiente. Claro que se te da bien, no te subestimes, lo que has dicho ha sido perfecto.
      Me agarro a ese gran abrazo y te lo devuelvo.
      Muchas gracias por todo.

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  4. Querida Irene, tenés que hacer lo que te pide tu espíritu, tu mente, tus emociones. Sin culpa y sin añoranzas. Cuando sientas que es conveniente parar, entrar en tu refugio interior, revisar tus sentimientos y poner orden a tu casa, hacelo.
    Para mí fue un placer haberte conocido y en este texto me sentí muy identificada, con muchos puntos en común.
    Cuando decidas volver, aquí estaremos para reanudar el intercambio virtual, pero siempre afectuoso. Todo lo mejor para vos, guapísima, la agradecida soy yo.
    Te dejo un inmenso abrazo.

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    1. Hola, Mirella.
      Para mi también es un placer, de esos buenos, que se quedan para siempre bien sostenidos con emociones hermosas. Como he comentado, no me he explicado correctamente, o ya me conocéis demasiado bien, pero no me voy. La intención de esta entrada es otra totalmente opuesta, pero no he sabido expresarme correctamente. Espero haberlo solucionado.
      Abrazos, y mil gracias por tu estima.

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  5. ¡Hola, Irene! La verdad es que cuando leo textos tan personales como el que nos compartes hoy no sé qué decir. Hay una pregunta que siempre nos ronda a todos los que andamos con las letras: ¿Por qué escribo? Creo que tu entrada de hoy es tu respuesta.
    Todos intentamos aconsejar sobre cómo gestionar emociones, pero no es lo mismo aconsejar que aplicarse el remedio a uno mismo. Solo el tiempo puede atenuar, que no borrar, esos pensamientos recurrentes. Quizá el secreto esté en asumir que todo lo que somos, bueno o malo, es parte de nosotros mismos. Aceptarnos en nuestras miserias y en nuestras grandezas.
    Te he leído que eres capricornio, como yo. Y diantre, parece que también compartimos muchos rasgos de personalidad.
    Sea el rumbo que sea que te lleven las palabras, desde luego será un verdadero placer recorrerlo contigo. Un fuerte abrazo!!!

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    1. Hola, David.
      En menudo aprieto os he puesto, siento si se han confundido mis palabras o han dado pie a cierta preocupación, no era mi intención.
      Y tienes toda la razón, para mi la escritura es una parte esencial, lo que mi voz no me permite muchas veces expresar, lo hace ella. La aceptación es el primer paso, el más difícil, pero necesario para empezar, seguir y caminar.
      Ay, los capricornios, no tenemos perdón ni para nosotros mismos, ;)
      El placer de ir de la mano con vosotros, contigo, es todo mío. ¡Gracias!
      Un abrazo enorme.

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  6. Eres una niña Irene, una niña platafórmica, ja, ja, ja. Bueno yo tengo 18 años pero es que el cine desgasta mucho :). Mira yo también perdí a mi padre, sufrí algún problema de salud y el cine siempre estuvo ahí para rescatarme. Es por eso que comprendo perfectamente tanto tus ausencias como tus presencias. El hilo narrativo de tu vida es la escritura y desde luego sea esta publica o privada, el talento demostrado en La Quimera es único. Tú eres única y te mereces lo mejor.
    Hubo un texto que me marcó para siempre y además lo escribió un buen amigo. A través de él pude comprender el significado de la escritura para algunas personas. Venía a decir que escribir para él era como respirar. Un desahogo, una manera de exorcizar nuestros fantasmas y un gozo para el alma.

    Así que escribe siempre: en una servilleta, en el móvil, en un cuaderno, en un bloc de notas, mientras tomas café, mientras ríes y mientras lloras. Luego si lo quieres compartir, escribe también en el blog. Aquí tienes un fan marciano.

    Un apretón de manos y un beso grande.

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    1. Hola, Miguel.
      Platafórmica del todo, es más, creo que voy a proponer a varias de éstas mis servicios, a ver si así consigo alguna participación o bono mensual gratis, siempre les hago buena publicidad y totalmente gratuita, ja, ja
      Es muy bonito todo lo que me has dicho, Miguel, no lo merezco, pero nada de nada. Jo, es que no sé siquiera qué decir, mil gracias de corazón.
      Y si aquí hay alguna fan, esa soy: YO.
      Apretones de regreso, :)
      Besos.

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  7. Mi queridísima Irene, no tienes que pedir disculpas por nada ni darnos las gracias por nada.
    Debes ser libre para ir y venir a tu antojo, para ausentarte cuando lo necesites o para redescubrirte y seguir escribiendo, a lo mejor igual, o a lo mejor diferente, cuando el cuerpo te lo pida. Es así como te queremos, Tú con mayúsculas y libre.

    Tampoco creo que nos debas nada, ni siquiera un simple "gracias", porque tú eres de las que se da hasta vaciarse entera y seguro que hemos recibido más de ti de lo que hayamos podido darte.

    Siento muchísimo que la vida te ponga a prueba y de una forma tan dura. Por propia experiencia sé que eso deja huella (yo aún no me he recuparado de la pérdida de mi padre y mi hermana, y eso que ya han pasado tres años que debieran haber sido largos pero que han sido solo un suspiro para mi corazón herido). Pero se busca la forma, se pelea, se refugia una donde puedan consolarte y luego se sigue adelante. Ya verás, todo irá a mejor.

    Ya que se acerca un tiempo de fiesta quiero brindar contigo por las palabras, por el poder que tienes para los que las amamos y porque el futuro sea un tiempo plagado de ellas. ¡Chin-chin!

    Un beso gigante, preciosa, y recuerda siempre que vayas o vengas, aquí estaremos para compartir contigo y recibirte con las manos extendidas.

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    1. A veces me paso pidiendo perdón, Julia, lo reconozco, (¡qué pesada, soy!) pero no puedo evitarlo y menos a vosotros, siempre sois tan generosos, que es lo menos, de verdad que me encantaría poder hacer mucho más. Y es que me siento muy querida, tanto, que mi parte esa que vuela a veces excesivamente alto, está que no cabe dentro de sí, incontrolable y entusiasmada, mucho. Pero no quise que esta entrada fuera triste, menos contagiaros de esa emoción, todos hemos vivido experiencias que nos han dejado heridos, maltrechos, resquebrajados. La confianza que siento ha sido la que ha necesitado expresar estas experiencias, porque la vida sigue, solo que hay que aprenderse, reconocer y a veces parar. Y pedir ayuda, claro que sí, no pasa nada por ello, todo lo contrario. Pero intentando mejorar día a día, o como en otros casos, en periodos más largos. La cuestión es seguir y rodearse de gente tan maravillosa como vosotros.
      Todo mi cariño y agradecimiento para ti, Julia.
      Muchos, muchísimos besos.

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  8. Mi queridísima Irene, abrí el blog unos meses antes que tú, enseguida te conocí y cautivaste con tu genuino don para expresarte, y, a través de tus letras conocí al bello Ser que había tras ellas, alguien, que habla escrito, de su intrínseco pensar y eso es fabuloso. Lo de flagelarse, creo, es algo bastante común pero también pienso, causa más dolor innecesario. Somos perfectos aún con errores, lo sabes, y es bueno reconocerlos, aislarse, buscarse, encontrarse, y tú estás llevando esa tarea a tu manera, y es correcta. Sigue manteniendo a esa niña con su inocencia, es un gran tesoro que siempre estará contigo.

    Un día te das cuenta de que estás herida, y otro cualquiera de que estás sanada. Tómate el tiempo que necesites para estar contigo misma, se entiende perfectamente, todos necesitamos momentos de aislamiento de vez en cuando, y van bien. Yo también me los tomo.

    Vamos sumando, a medida que avanzamos por la vida, y todo, es un gran aprendizaje, aquí nada nuevo te digo, quizás, me lo recuerde a mí misma al haberte leído. Las emociones que has puesto al escribir este texto, traspasaron la pantalla, fueron en directo.

    Las gracias, a ti, mi niña, por ser como eres, por forma parte del Universo, y de este espacio virtual que me permite seguir queriéndote, admirando, y que, espero seguir escuchándote con letras, esas, las sanadoras, que se te dan de maravilla.

    Brindo contigo, por el pasado que enseña, el presente que se vive y el futuro que viene pisando los talones al ahora.
    Hasta cuando quieras, preciosa.

    ¡Una caricia con las manos, a tu hermoso corazón!

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    1. Es verdad, Mila y como me alegra que así pasara, conocernos desde entonces, y en el primer momento, siempre, te he tenido bien cerquita, ¿qué más puedo pedir? Sobre la manera de ser de cada uno, lo mejor es ser consciente de nuestros logros y también de nuestros errores, así por lo menos podemos intentar mejorar, lo sé, flagelarse es de las peores acciones que puede hacer uno, pero a veces por mucho que lo sepamos, dentro de nosotros se mueve algo que lo promueve, y aunque intentemos parar esos pensamientos negativos, se hace imposible. Estoy muy emocionada, de verdad, muchísimo. Es extraordinariamente maravilloso el calor que desprenden vuestros comentarios, el tuyo, el del resto. Y el amor, afecto y necesidad de sentir que radica en todo lo que nos mostramos. Muchas gracias por tanto, preciosa Mila, no tengo manera de agradecértelo.
      Besos a montones.

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  9. Escribir es liberarse, es una vávula de escape que algunos utilizamos tanto en los buenos como en los malos momentos. Y es que la vida tiene muchos altibajos, con sus sobresaltos que nos desequilibran, a veces durante demasiado tiempo. Yo he pasado por distintras estapas de crisis personales que, afortunadamente tuvieron un final feliz. Y, salvo desgraciadas excepciones, todos acabamos saliendo del pozo, despacio pero irremisiblemente. Y una vez fuera, la luz cegadora de la esperanza nos hace más fuertes, de modo que en la siguiente caída nos levantamos más raudos.
    Siendo tan joven, teniendo todavía un larguísimo trecho por recorrer, hallarás la forma de amortiguar los sucesivos golpes que la vida nos da a todos en mayor o menor medida.
    Ciertamente hay momentos en que uno pierde la fuerza para escribir, pero una vez superados, vuelve a hacerlo con más ganas si cabe. Así pues, deseo que de ahora en adelante solo debas hacer una pausa por otros motivos que no sean emocionales.
    Y como ya estamos como quien dice a las puertas de un cambio en el calendario, te deseo mucha fuerza para afrontar un nuevo ciclo con ímpetu e inspiración en tus letras y paz en el alma.
    ¡Un fuerte abrazo!

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    1. Qué palabras, Josep Maria, llenas de luz, impulso y esperanza. Es cierto, todos pasamos por subidas, bajadas, experiencias que nos hacen cambiar, a veces necesitamos más tiempo, otras lo gestionamos mejor, pero al final de todo se sale, por eso creo que la escritura es muy valiosa, una herramienta para adquirir conocimiento, pero también para liberarse, aprender y mejorar. A veces ésta se muestra cruel, esquiva y nos enseña algo que no queremos o no nos sentimos preparados para ello, pero aun así con el tiempo obra su magia, es sanadora, libera. Muchísimas gracias por tu cariño, y sobre todo fuerza.
      Un beso enorme.

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  10. Os contestaré a todos uno a uno, (ya sabéis que a veces tardo unos días más de la cuenta), pero lo haré, :) Antes de eso, eso sí, quiero deciros que la intención de esta entrada no era provocar preocupación, todo lo contrario, agradezco mucho vuestro cariño, pero la vida en sí es una prueba y cada carácter o forma de ser, aprenderá a tomársela de una manera u otra. Quizás en mi caso, necesito un proceso más largo para digerirlo, pero es la forma que tengo de comportarme ante la vida y sus sucesos, (erróneo en muchos casos, insostenible en otros). Por eso hago hincapié en que si uno no logra gestionarlo que solicite ayuda, creo que existe un tabú sobre esto último que lo único que puede provocar es más dolor del ya existente.
    Cuando uno está cómodo, se siente querido, seguro, no duda en comunicar sus faltas, sus miedos, mostrarlos y así comprobar que muchos otros se encuentran en la misma situación, que hay comprensión y eso es uno de los dones de la palabra, la terapia. Porque nada es perfecto, nunca se alcanza ese halo de perfección que en algún momento creímos rozar. Pero las manos, esas maravillosas manos que agarran y ayudan, esas son las que dan valor y continuidad.
    También os tengo que decir que esta entrada no es una de mis pequeñas despedida, todo lo contrario, es una reflexión o divagación sobre el agradecimiento y la consecuencia, en este momento mis pasos acompañan a mis emociones y están se sienten completas, encauzadas, felices.
    No quiero y me siento terriblemente mal al pensar que el mensaje que os haya podido transmitir sea de tristeza, porque no era mi intención y no es así, quizás he desnudado demasiado mi alma, pero como digo, soy excesivamente emocional, y vosotros lográis que esa parte tan íntima se muestre sin ningún temor. Abrís una brecha en este duro caparazón que tan a menudo le cuesta mostrarse tal cual es.
    Mil gracias por ello y sobre todo por vuestro aprecio.
    Besos y abrazos, muchos de estos.

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  11. Gracias a ti Irene, por este ejercicio de liberación. No me extiendo más y te doy un fuerte fortísimo abrazo. Te lo estoy dando.

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    1. No, Isabel, gracias a ti, por tu cercanía y comprensión.
      Besos y un abrazo, porque lo he sentido, de verdad.

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  12. Irene has desnudado tu alma y has hecho una reflexión muy bonita. Te recuerdo como esa joven que tiene talento e ingenio en tus relatos. Toda/s tenemos mejores momentos y peores, Una de cal y otra de arena. Pero lo importante es que se pueda sobrevivir y salir de todo. Es conveniente a veces apartarse y volver cuando una quiere para eso está la libertad de la palabra. Te esperamos con un gran abrazo siempre. Yo doble abrazo.

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    1. Ay, Mamen, no me voy, por lo que veo he creado un poquito de confusión, lo entiendo, ya me conocéis desde hace mucho tiempo, y no es ninguna novedad, pero esta vez no, sigo aquí. Con vosotros, y muy feliz por ello. Muchas gracias por tus cálidas palabras, y te devuelvo el abrazo bien fuerte, qué digo fuerte, me agarro a él.
      Un beso.

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  13. Ay, Irene, me has emocionado. Yo soy mucho mayor que tú. De hecho mi hijo solo tiene dos años menos. La vida se va construyendo a base de pérdidas que nos van dejando heridas y nos van quitando ilusiones y agrisando las fechas. La muerte se va llevando a unos, las separaciones afectivas, a otros y por si fuera poco, la desconfianza y las malas interpretaciones provocan pérdidas que se podrían evitar poniendo un poco por parte de quien corresponda.
    En 2018 perdí a mi padre. En 2017, a una tía y, con ella a parte de la familia que decidió interpretar a su manera acontecimientos que no le gustaron. Mucho antes de eso perdí, primero por separación y luego por fallecimiento, al padre de mi hijo y fue de lo más duro que he vivido.
    Pues bien, en todos los casos, ahí estaba la literatura para mantenerme a salvo. Tras cada pérdida, los insomnios son más frecuentes y menos inofensivos. Yo los trato a base de libros.
    Nunca he abandonado el blog, incluso en los viajes y ausencias, dejo las reseñas programadas y procuro compartir con el móvil. Pero esa es mi opción y me sirve a mí. Entiendo que tú sientas la necesidad de ir y venir, aparecer y desaparecer cuando te apetece o cuando tu estado de ánimo así lo requiere. No tienes que disculparte. Esto es una afición, una manera de gestionar el tiempo libre o las necesidades de expresión de cada uno. No puede ser una obligación. Para obligaciones ya nos pone demasiadas la vida y no es cuestión de aumentarlas gratuitamente.
    Veo por tu comentario posterior que esta entrada no es una despedida sino más bien una forma de expresión y de compartir con nosotros lo que piensas y lo que sientes. Por lo que a mí se refiere, me alegro de que no te vayas, porque me gusta leerte, pero si te despidieras, entendería tu necesidad de hacerlo, como entiendo tus deseos de quedarte.
    Y no, no has transmitido tristeza. Tan solo has compartido reflexiones acerca de esos momentos en que una se siente vulnerable, amedrentada por la pérdida y con necesidad de salirse de sí misma.
    Ve y ven. A tu conveniencia y como necesites. Estamos aquí para que la literatura nos salve.
    Siento haber borrado el anterior, pero había faltas de teclado que no me gustaron.
    Un beso.

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    1. Es cierto cuando dices lo que las malas interpretaciones también provocan pérdidas, ahí la palabra también tiene mucho poder, aunque dependen de muchos otros factores, hablar sin miedo, que las partes afectadas quieran solucionarlo. El problema es cuando no se quiere, porque si alguien no lo quiere remediar, por mucho que lo intente no pasará. Lo sé, Rosa y no sabes como te llego a admirar por eso, esa continuidad que tan a menudo a mí me falta, me parece asombrosa. Me encantaría y lo digo de verdad, aprender a gestionar los silencios de otra manera, pero a veces se me crea un mundo que me hace imposible gestionarlo, creo que cada vez, con el tiempo, estoy aprendiendo a hacerlo un poquito mejor, aunque me queda bastante camino por andar. Eso mismo, estamos aquí para que la literatura nos salve, que frase más bella. Gracias por tu comprensión, cercanía y afecto, mucho.
      Un beso enorme.

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  14. Con los años, cada uno busca el mejor modo de gestionar la pérdida de nuestros seres más queridas, de sobreponernos a una enfermedad,... y para mi escribir es una de ellas pero entiendo que existen tantas formas como personas. A veces tomar un poco de distancia ayuda,...
    Un abrazo!

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    1. Si, Norte, en nuestro caso la escritura nos ayuda, como el paso del tiempo. Lo importante es saber qué es lo mejor para con uno mismo y no dudar en hacerlo.
      Muchísimas gracias por tu amabilidad y estar aquí presente.
      Un fuerte abrazo.

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  15. Hola Irene, de hecho sabía que eres bien joven, por eso te llamo jovencita muchas veces.

    Te he sentido desde hace un tiempo y me veo en ti cuando era joven, y fijate que hasta somos del mismo signo, la timidez es el mayor aliado de capricornio, y el ser sumamente reservado también, pero se supera poco a poco todo, es solo que hay que vivirlo con intensidad para poder trascenderlo, no reprimas nada, solemos hacerlo, y al igual que la timidez, la nostalgia y melancolía son nuestros mayores visitantes anuales, dejemosles entrar, tampoco eso es tan malo, lo peor es dejarlo que se apropien de la casa, ja, ja.

    Si de algo te sirve, te diré que el 2018 quedó atrás y que todo pasa. A punto de cumplir mis 60 años, te diré que todo se supera, solo hay que dejarlo ser, llorarlo si nos apetece, abrazarlo para despedirlo y luego dejarlo ir, al liberarlo se irá, como todo en la vida. No debemos dejar ciclos sin cerrar.

    Eres excelente persona, eso se percibe, joven y muy talentosa, y si eres capricornio, tambien eres sumamente fuerte, valiente y decidida, pero a veces somos muy negativos, la mente lo puede todo, asi que nada de decretos negativos o de imposibilidades, el cuerpo escucha y cumple tu voluntad.

    Sigue como vas, liberando tus cargas inútiles, aunque no lo creas, estás viviendo un tiempo privilegiado, asi que mantente escribiendo para tí, y si lo deseas, saca a la luz lo que tu alma te pida.

    No dejes que capricornio abuse de ti, esa cabra suele ser muy ruda y exigente, y nuestro punto más vulnerable son los huesos, cuida de ellos, y como dice el slogan del famoso whisky "Keep walking"

    Te envio mis felicitaciones por este maravilloso despliegue de emociones liberadas y un fuerte abrazo jovencita.

    Gracias por el privilegio de contar con tus letras y tu generosidad.

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    1. Y a mí me encanta que me llames jovencita, Harolina, me rejuveneces y me llevas de nuevo a esa niña que me niego a soltar, porque soy muy infantil en formas y a ésta la cojo con una fuerza que no le permito irse a ningún lado, :)
      Pues somos muchos capricornio, qué casualidad, y tienes razón que tenemos que dejarlos entrar, pero también he de decir que tienen un poder que se apropian de más de lo que deberían.
      Si, por eso mismo hice esta entrada, porque 2018, ya ha pasado, y no solo eso, sino que gracias a él, he aprendido mucho, por eso quizás tuve parte de necesidad al crear esta entrada y la confianza, esa que no teme a mostrarse, porque de nada sirve muchas veces esconder la realidad. Gracias a ti por estar siempre tan cerca, por tu empatía y estima, eso para mí es muy valioso.
      Un abrazo cargado de cariño.

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  16. Buenos días querida Irene.
    He leído con atención lo escrito y me he dado cuentas que hay personas que pasan de largo sin dejar huellas y otras que arraigan en el alma de quien las conoce.
    tu pareces ser de las segundas. Tenemos la suerte de cruzarnos con seres luminosos de vez en vez que encima se muestran se "desnudan" se dan y se comparten, y eso, es importante aunque peligroso en los tiempos que corren, pues no se entiende que alguien muestre sus debilidades, sus miserias, sus limitaciones. Siempre habrá alguien que nos quiera hacer daño, que nos utilice. Pero también, en este mundo virtual de depredadores emboscados, hay personas generosas, personas que solo buscan sociabilizar con otros a los que les mueven las mismas inquietudes.
    Yo me siento afortunado en poder compartir con muchos de vosotros las letras, la palabra escrita, y eso, es más de lo que muchos podrán llegar a compartir aún conociéndose en persona.
    Por ello, te digo, que mucho habrán de cambiar las cosas para que nuestra relación bloguera no perdure en el tiempo.
    Un abrazo fuerte y a tu disposición.

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    1. Hola, Javier.
      Qué bonito saber que haya podido entrar un poquito en tu alma. Si uno es consciente de quién es, sabe y valora lo que tiene, no debe temer a sus flaquezas, estas nos hacen humanos, me anima que te preocupes por mí de esta manera, pero no temas, quizás en esta entrada he mostrado más de lo que debería, lo sé, me he dado cuenta más tarde de ello, y quizás se me pueda apreciar frágil, pero te aseguro que no es así, todo lo contrario. Soy una cabezota con los pies fuertemente arraigados a la tierra. No creo, vaya, espero que no cambie nada, ¿te sirve si te digo que tengo las mismas amigas desde la guardería? Con eso quiero decir que yo creo que la vida sigue, las circunstancias varían, pero el afecto, el de verdad, perdura.
      Un fortísimo abrazo, y gracias por estar siempre tan cercano.

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  17. Entiendo tu decisión Irene ,a veces hay que poner un punto y aparte y discurrir por otros derroteros en la vida.
    Encantada de compartir contigo estos años de visitas por tu blog, no tengo consejos para darte, pero si mi cariño y comprensión.
    Un abrazo grande.
    Puri

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    1. Puri, lo he comentado en otros mensajes, no me voy, siento si he creado confusión, espero haberlo remediado, así que te agradezco mucho tu cariño.
      Un abrazo enorme.

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  18. Querida Irene:

    ¿Qué puedo decir que no te hayan dicho ya los muchos amigos y compañeros de letras que me han precedido en los comentarios? Lo primero que se me viene a la mente es que algo bueno has debido dejar en todos y cada uno de ellos (y me incluyo) para que te hagan llegar tantas muestras de cariño y aprecio.

    No resulta fácil enfrentarse a uno mismo, reconocer errores y hacer propósito de enmienda. Y menos sencillo resulta aún lo que has hecho tú: desnudar tu alma en público y mostrarte tal y como eres. Eso demuestra valentía, y coraje. Ojalá este exhorcismo te sirva para soltar lastre y liberarte de esos miedos que a todos nos atenazan de vez en cuando.

    Nos das las gracias por estar ahí. Pero hablaré por mí: debo ser yo quien te dé las gracias a ti: por tu generosidad, tu complicidad hacia mí y mis letras, tu tiempo y tu dedicación para difundirlas en tus redes y aportar siempre una palabra positiva acerca de mis creaciones y publicaciones. Y es que no recuerdo una sola de mis publicaciones a la que no le hayas dado difusión en tus redes, y tus comentarios a cada nueva entrada mía en el blog han sido una constante en estos años.

    Recuerdo haberte comentado esto mismo en privado: no sé cómo lo haces para estar al quite de todo lo que se publica. A mí no me da la vida para estar al tanto de casi nada, y cada día que pasa me invade la sensación de que mi tiempo escasea más y más. Tú no le das mucha importancia a lo que haces, pero créeme: sin personas como tú, hace tiempo que, en una de esas crisis, habría cerrado el blog. Así que, de algún modo, siéntete responsable de que yo aún siga por estos lares dando la lata. ; )

    Recoges lo que has ido sembrando durante todos estos años, querida Irene. Celebro que tu semilla haya caído en tierra fértil y en tantas y tantas personas que te siguen, te leen y te aprecian.

    Recibe un fuerte abrazo de mi parte. Y otro de mi blog (entre tú y yo, con lo capullo que es y tendrías que verlo ahora mismo: llorando a moco tendido. En el fondo es un sentimental).

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    1. Pedro, no sé qué decir, no lo merezco me siento tan valorada y estimada, es increíble, de verdad. El miedo es un enemigo cruel, así que cuando uno aprende no debería temer mostrarlo, es una manera de restarle poder, quizás me he sentido tan cómoda que lo he desplegado sin pudor, pero la verdad es que no soy más valientes que otros comentarios que han precedido y continuado a este, todo lo contrario. Y no es eso hermoso, crear comunidad, sin temor y solo comprensión. Ya me gustaría estar más presente, pero el tiempo, trabajo y obligaciones a veces no me lo permiten, no hay más que ver que desde que colgué esta entrada, os estoy contestando tarde, muy tarde. Casi siempre en los ratitos de la comida, no tengo remedio, :) No me digas eso, Pedro, somos muchos los que te seguimos, apreciamos y nos entusiasman tus letras. Ay, tu blog (veo que las tiradas de oreja están dando sus frutos) ja, ja Si ves que no se porta como debe, avísame, que le digo un par de cosas, ;)
      Muchas gracias por tu cariño, agradecida es poco lo que siento al leerte.
      Un abrazo bien fuerte.

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  19. Dicen que hay cosas en la vida con las que se tiene que tratar se convivir. Yo admiro la capacidad que tenéis esa gente de sobreponerse a adversidades y seguir hacia delante. No tienes que pedir ninguna discula, Irene, tú más que nadie sabes qué es lo mejor para ti y no te debes a nadie. En mi caso acudí a la escritura como una forma de no volverme loco ante la presión social que es ese "día a día", y tengo claro que, aunque liberador, no debe aliarse con esa presión, pues entonces perderá su magia. Por eso creo que haces bien, y creo que te llevas esa magia para que no forne parte de las malas artes.
    Y las gracias son para ti, por siempre estar. Llevo muy poco en esto de los blogs, practicamente nada, pero tu presencia ha sido una constante, tanto que perdurará hasta que decidas volver.
    Gracias de nuevo y sabes que nos (o si lo prefieres me) puedes contar lo que sea si con ello puedes llegar a sentirte mejor.
    Um abrazo!

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    1. Hola, Pepe.
      Lo de pedir perdón creo que ya va incrustado en mi ADN, así que verás que lo hago más que debería es algo que por mucho que no quiera, me es imposible evitar, :) Y claro que perdurará, cuando se crea un vínculo como en este caso, el maravilloso mundo de las letras es casi imposible romperlo. Muchas gracias por tu amabilidad, espero que sientas lo mismo, aquí tienes a alguien que también sabe escuchar, pero no tomes en cuenta los consejos, soy terrible llevándolos a la práctica.
      Un fortísimo abrazo.

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  20. Hola Quimera, hola Irene, siempre hola donde estés. Tú mejor que nadie sabes lo que deseas hacer con tu tiempo. Algunos lo mantenemos a ratos aquí, a veces más y otros menos. Para mi ha supuesto un antes y un después, la imagen, la palabra, me hace sentir viva, en sí la creatividad del instante. Pero la vida te trae otras formas que pueden que te llenen más o simplemente estás en fase de descubrirlo, preciosa etapa, hay que plantearsela así, no desfallecer, ser persistente en ella. Todo cambio trae sabiduría, es solo tomar la riendas de la conciencia. Mi querida Irene te deseo lo mejor para esa cabalgadura y esas riendas y vuelve cuando te apetezca siempre habrá alguien y si no, la llave está bajo el felpudo. Un beso

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    1. Mi querida, Eme. Que mal me he explicado, no me voy, me quedo con cada uno de vosotros, esta entrada no es una despedida, es más bien un comienzo, después de tantas pausas estoy aprendiendo a hacerlo creo que un poquito mejor, si hoy no estoy, mañana vuelvo, sin presión solo disfrutando del trayecto. Por eso necesitaba quitar ese año del calendario, ‘no, quitarlo’ sino desquitarme. Muchas gracias por todo, por estar siempre.
      Un beso enorme.

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  21. Me ha encantado tu escrito Irene, te descubres a ti misma con toda sinceridad y te admiro por ello. Hace poco que nos conocemos pero comparto contigo muchas cosas. Tienes todo mi aprecio y te deseo lo mejor amiga.

    Abrazos mil.

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    1. Creo Conchi, que todos nos hemos ido descubriendo poco a poco, mostrándonos tal cual somos, y eso es lo bonito de este sitio, es realmente fantástico.
      Yo también me alegro de haberte encontrado, amiga. Gracias.
      Un fortísimo abrazo.

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  22. No importan tanto si las ausencias son cortas o largas mientras sean las necesarias para fortalecer tu espíritu y tu escritura. Además, lo bueno es que siempre vuelves a tu blog y al corazón de esta gente que te lee con aprecio. Y el día que no vuelvas, bueno, será porque encontraste un camino todavía mejor para conducirte por la vida.

    Me recuerdas al microrrelato "El peine", del cual aprovecho para dedicarte:
    http://borronycuentonuevo.blogspot.com/2014/09/el-peine.html

    Te dejo un abrazo.

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    1. Vaya, un poquito si que se parece a mí este microrrelato o al revés, espero eso sí que mi final no sea el de no volver, sino todo lo contrario. Muchas gracias por tus buenas palabras, Julio David, y por formar parte de estas idas y venidas que tanto ha sufrido el blog.
      Te devuelvo el abrazo.

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  23. Empiezo por el final: ¡De nada! A mí no tienes nada que agradecer, si con mis comentarios o mis visitas te has sentido mejor, pues encantada, pero que sepas que pasar por aquí también me reporta a mí satisfacción, así que las gracias te las doy yo a ti.
    En cuanto a que la palabra es sanadora, estoy plenamente de acuerdo contigo. En otro plano más superficial, yo descubrí la terapia de la escritura cuando me sentí agobiada en el tramo final de mi tesis doctorial. Fue entonces cuando en el blog inicié una sección donde contaba las vicisitudes y pegas que me iba encontrando con la tesis y volcando mis angustias en las publicaciones me sentí mejor. Sí, la escritura es una buena terapia.
    Por otra parte, siento tus zozobras como propias porque es muy natural que ante la duda, ante la incertidumbre de unas pruebas médicas el ánimo decaiga. Has sido muy valiente al confesarlo aquí, pero también has demostrado que eres una luchadora, y eso siempre da buenos resultados.
    Bueno, Irene, ya no doy más la brasa. Sigue al pie del cañón, que aquí tienes a una artillera más para encender la mecha si en algún momento te sientes sin ganas. Cuenta conmigo.
    Un besote muy grande, campeona.

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  24. Hola Irene,

    Hace unos días he celebrado el quinto aniversario del blog como sabes y justo explicaba sobre mi falta de tiempo y las preguntas que me hacía sobre si seguir y el resultado es el que leíste. Escribir me hace feliz, compartir los relatos y leer vuestras opiniones me hace sentir bien y todo aquello que nos hace bien tenemos que conservarlo cerquita.
    Escribe querida Irene, escribe cuándo y cómo quieras, publica o no, pero escribe porque sí soy una convencida del poder curativo de la escritura. Escribir nos ayuda a ordenar nuestras ideas, escribir calma la ansiedad y esos miedos que a veces se enroscan y vuelven una y otra vez, escribir nos hace sonreír, viajar y soñar imaginando otras vidas, otros momentos, otros protagonistas.

    El dolor existe, no lo podemos negar ni esquivar. Llegan, las lágrimas, la tristeza, las perdidas que duelen por más que pase el tiempo, no podemos evitarlo pero sí podemos elegir cómo sentirnos y mira creo que agradecer lo tenido, lo vivido y lo disfrutado y seguir con la vida ayuda y en eso las letras tienen mucho poder.

    Escribe cuando puedas y te apetezca y no pasa nada si tardas en venir o si vas o vienes, ya vez que algunas somos más tardonas pero acabamos llegando porque en este mundo bloguero hay personas, y tú eres una de ellas, que se sienten muy cálidas, muy cercanas y a las que apetece dar un "achuchón virtual" y mandar un beso enorme.

    Y que sepas que aunque no estoy tanto como me gustaría siempre es un placer llegar a este cálido blog y leerte, una se siente un poquito en casa.
    Un beso enorme

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