viernes, 6 de mayo de 2022

Tufillos familiares

 


¡Repetición, repetición! <<¿Otra vez?>> Rumio con rencor, ese hombre quiere matarme, aniquilar, descuartizar cada miembro de mi cuerpo y escupirlo en el nombre de la vida sana. <<Vida sana, ¡ja!>> Cuando salga de este sitio me zampo la berlina más grasienta que encuentre en el bar de Paco. Eso si que es vida sana, vida feliz, vida… mmm… 

–¡Maica! Vas muy lenta, espabila que te quedas atrás.

<<No quieras que te diga lo que me viene con la palabra atrás>> <<Os mandaba a todos a freír espárragos>>. Quién me manda hacerle caso a Natalia, alias la Spice deportista, pero claro, la ves siempre tan mona, hasta cuando se pone el chándal más cutre que esconde en su armario. Me lo pongo yo, y seguro que me arrojan monedas o ya puestos bocadillos, bocadillos… mmm… de jamón, de chorizo de lo que sea. Noto como me está bajando el azúcar, al final me da un pajarraque. Y la ambulancia no va a tener suficiente suero que inyectarme. 

La verdad, aquí no pinto nada, solo le hice caso a esa que desde este momento es mi archienemiga, porque después de la racha que llevo, que no es por ser negativa, sino realista, atroz, mala, mala; pues pensé que un cambio de actitud sería lo más idóneo. Me iría bien, pero no, esto no es para mí. 

Lo veo como una farsa, es mirar a esta gente que irradia felicidad, tan monis con su conjunto saltarín, por el contrario yo parezco un escupitajo ahogado. Pues nada, tendré que volver a replantearme la existencia, y esperar que esta maldita clase termine, o fugarme, sí, ya me daré de baja en otro momento. 

¿Y si me tiro al suelo? Podría hacerme la muerta. Huelo como tal, así que no creo que lo duden. <<No, Maica, sé fuerte, solo quedan 20 minutos de agonía, si has aguantado durante 6 años al malnacido de Sergio, puedes con esto y más>>. 

Y hablando del susodicho, alias el cacas, no es que tuviéramos una relación de esas que dan ganas de vomitar y tirar confeti, pero estábamos asentados. Él llevaba casi dos años sin trabajar con mil pretextos, que si crisis, que si el jefe me tiene manía, que si tantas horas por tan poco dinero no es sano, vamos, mentiras que yo compraba y terminaba por pagar los gastos. Y no solo eso, es que encima era un guarro y me tenía la casa echa unos cristos, pero aun así, aguantaba. Y ¿por qué? Pues porque sentía que no siempre íbamos a tener la relación del inicio, que es normal que haya épocas de sin sabor, pero no soy muy espabilada, ya que él no pensaba lo mismo, y empezó a chatear con no se quién, y me dejó de la noche a la mañana; con el manido: no es por ti, es por mi. ¡Mentira! Y debí olerme algo, porque el tío en las últimas semanas se duchaba en exceso, hasta un día haciéndole la gracia, le dije si se trataba de algún experimento social. 

La cuestión es que fue irse, y dejar un vacío con olor ambientador de pino <<eso lo erradica todo>> por toda la casa, que no hay quien lo comprima, y en breve me veo acogiendo a cualquier animalillo que advierta por la calle, para ver si así vuelve el olor a inmundicia a la casa. ¿Se puede echar de menos la peste? Pues sí, ya te digo que sí, porque sino, no hay quien entienda esta soledad higienizada. Y es que me he dado cuenta de que debo tener alguna fobia inversa a la roña, quién sabe, no me reconozco. 

Si sobrevivo a esta clase, dormiré todo el mes con esta sudadera, así de algún modo, me recordará a él. Un momento, eso que suena es mi teléfono. 

–Maica, ¡la clase no ha terminado!

–Un momento, por favor, que mi madre lleva unos días pachucha y tengo miedo que sea algo grave. <<Qué mentira le acabo de soltar>> Que madre y ocho cuartos, con tal de escapar, hasta le cojo la llamada a un teleoperador. Pero si es…

–Nena.

–Sergio. Por fin, te dignas a devolverme las llamadas.

–Vamos, vamos, coquito, no te enfades.

–¿Coquito? A ver, dime qué quieres. 

Y como siempre se inventó mil justificaciones, al final la mala era la pobre tipa que no lo aguantó ni dos minutos, y yo, que por lo que se ve nunca he sido suficiente comprensiva a sus necesidades. La cuestión es que ha vuelto a casa, él, y los olores. Y fijaros que me siento en paz. Tengo que buscar en Google que clase de problemilla tengo, aunque, quita, quita, que luego indagas por un dolor de cabeza y según los síntomas, en dos días la palmas.

 



12 comentarios:

  1. Ja, ja, ja, el tema del Gym -gimnasio para los nacidos en otro siglo- las clases de Spining o Body Pump patrocinadas por las Natalias de turno y las decenas de excusas para desapuntarse del lío han dado para un relato hilarante y comprometido por la vida sana ;). Creo que Maica padece la filiomalholormania y seguro que si buscamos en Google la encontramos fobias y filias para crear una novela. Me marcho a ponerme con la operación bikini con una sonrisa en los labios.
    Besos, Irene.

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    1. Hola, Miguel.
      En mi caso, por vergüenza, no digo las veces que me he apuntado y dado de baja del gimnasio, ja, ja, ja Y es que el deporte no es para todos, ;)
      Me alegro muchísimo de esa sonrisa.
      Un beso enorme.

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  2. Esta chica se lo tiene que hacer mirar. Lo de que no le guste el gim, pase. Pero que le guste convivir con un sinvergüenza, vago, aprovechado y encima, mal oliente individuo, eso es ya muy grave para alguien que se respete un mínimo.
    Divertido relato, compañera.
    Besos

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    1. Hola, Francisco.
      ¿Verdad? Tiene un problema y de los gordos, porque mira que se pueden tolerar cosillas, pero tantas y todas tan malas, como que no, ;)
      Qué bien que te haya parecido divertido.
      Un besote.

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  3. Tremenda esta historia, mi querida Irene. Me voy a la cama con una gran sonrisa, es lo que necesitaría ahora mismo. Te felicito, preciosa.

    Mil besitos con cariño y feliz finde ❤️

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    1. Hola, preciosa Auro.
      Qué feliz saber que este relato te ha proporcionado la sonrisa que necesitabas.
      Mil gracias por tu cariño.
      Muchos besos.

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  4. Un poco rarita sí que es la niña, je,je. Entiendo lo del gimnasio o lo que sea a lo que se había apuntado, pero lo de aguantar a ese individuo es casi un vicio del que no se quiere privar. Yo de ella me lo haría mirar, pero, claro, no hay peor ciego que quien no quiere ver.
    Me ha gustado mucho ese toque humorístico que le has dado a esta historia.
    Un beso.

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    1. Hola, Josep Maria.
      Rarita, rarita, ja, ja, ja. Debe desprender una fragancia repulsivamente adictiva, je, je
      Pero bueno, hay amores matadores, y en este caso, espero que el ambientador de pino haga milagros, ;)
      Muchas gracias por tus palabras.
      Un beso.

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  5. ¡Cómo entiendo a tu protagonista! Y no lo digo por el novio vago y aprovechado, sino por lo de replantearte tu existencia a raíz de la cansina sesión de gimnasio. Viendo la perniciosa influencia que esa amiga perfecta ejerce sobre tu prota, desde luego "hay amistades que matan (de dolor)". Jajajaja

    Un beso, Irene.

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    1. Hola, Pedro.
      Archienemigas, no lo olvides, ja, ja, ja
      No hay nada como encontrarse en un lugar del que no se pinta nada, para tener una revelación existencial, ;)
      Mil gracias por esas risas.
      Besos.

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  6. Hola!!!! Jajaja a quien no nos ha pasado? Me encanto tu relato es muy divertido como real. Un placer leerte, así que me quedo en tu blog como tu nueva seguidora para seguir leyendote ❤ si gustas visitarme mi blog es plegariasenlanoche.blogspot.com

    Un beso desde Plegarias en la Noche

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    1. Hola Tiffany,
      Bienvenida, :)
      Muchísimas gracias por tus palabras, no sabes como me alegra saber que te ha parecido divertido este aromatizado relato, ;)
      Un beso.

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