El silencio ruge, grita, viéndose expuesto por el
disfraz que ha fraguado de su propia existencia. Creyéndose exonerado, cuando es
la corrosión quien ensalza sus pulsaciones. Cadencia que aprisiona entre
garras, extirpa el sobrante que mina la vida. Invierte los fragmentos donde su
palabra aguarda encadenada. En la opulencia prevalece la existencia equivocada,
errónea. No recuerda nombres, rostros, solo pasajes de otros tiempos que
alimentaron su aliento.
Desecho, quebranto ensombrecido, máscaras
preservadoras que velan en la lógica, exigiendo identidad, pero aun
desplegándose punzante, la insolencia no sustenta el capricho. Retumban las
voces, inquieren, hurgan, pero no atienden, no.
Destrona la veracidad, venciendo en la plenitud del
disimulo, contradiciéndose mil veces hasta el asiento. Renaciendo en la
turbación pacta la pérdida, desfigurando en ese proceso la emoción, y es
entonces cuando ilustra la herida, y sí, allí está. Escondido entre capas de vocablos
que no auxiliaron más que con engaños. Doblez que germinará como ave peregrina empobrecida. Amparada y oculta.
Hola, Irene.
ResponderEliminarEn cierta forma la mentira y la argucia se ha trasladado desde la mitología hasta la vida real con representación en la mayoría de los parlamentos del mundo. La corrosión de la sociedad la encontramos hoy en EE UU que ante la proliferación de las matanzas en escuelas se propone por determinada clase política más armas en vez de más libros.
Un besito y feliz semana.
Hola, Miguel.
EliminarMás armas, ¿no hay suficiente violencia? Da miedo pensar que los que nos dirigen, los de arriba, son capaces de eso. Es incomprensible. Un juego de niños a los que les importamos bien poco. Parece que estamos retrocediendo, sin pensar, para qué, si poco se nos escucha, casi mejor vivir en la inopia. Gracias por tu comentario, estos días pasados andaba un poco molesta, unos días durillos. Nada que unas cuantas respiraciones, cuatro letras de desquite y vuestro cariño para que se me pase, ;)
Un beso enorme, y feliz día para ti también.
El mundo está lleno de pseudologos y lo malo es que mucha gente toma sus «capas de vocablos» por auténticas verdades. Hay mucha gente que solo escucha lo que quiere oír y no le importa mucho que sea verdad o mentira, o puede que ni se haya planteado que lo que tanto le gusta escuchar sea mentira.
ResponderEliminarUn beso.
Hola, Rosa.
EliminarAsí es, lo peor de todo es que esas mentiras alimentadas terminan convirtiéndose en medio verdades, y con ellas convivimos día a día, y eso es algo que nos destruye como sociedad. Es vergonzoso.
Mil gracias por tus palabras.
Un beso.
La mentira campa a sus anchas por nuestras sociedades. Está tan enquistada que a veces ni nos damos cuenta de la verdad.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo y feliz día.
Hola, Rocío.
EliminarY que triste que sea así, es desolador ver lo que llegamos aceptar, lo que perdemos por consentirlo.
Muchas gracias por tu comentario.
Un beso, y feliz día.
Hola linda, muy buen texto y tan actual. Ahora esas mentiras se han convertido en esta nueva era en las tan conocidas Fake News.
ResponderEliminarUn beso desde Plegarias en la Noche
Hola, Tiffany.
EliminarEs verdad, la era de la desinformación. O de la que se nos explique lo que les interesa, y no centrarse en los temas o problemas realmente importantes.
Mil gracias por tus palabras.
Besos.
Mi querida Irene, has descrito con vehemencia este estado y sin embargo me llega con toda la fuerza que tiene la oscuridad. La oscuridad no solo es física... se adentra en nosotros. Maravilloso relato.
ResponderEliminarMil besitos con mucho cariño y muy feliz día, preciosa ♥
Hola, preciosa Auro.
EliminarLa oscuridad nos ciega, como las mentiras que van carcomiendo y provocando que veamos solo aquello que nos quieren ceder. Mil gracias por tu cariño, y sobre todo por como has sentido estas letras.
Muchos besos, y abrazos.
Buenas tardes Irene.
ResponderEliminarVisto lo visto, el ser humano se empecina en repetir los mismos errores esgrimiendo las mismas mentiras.
Yo digo, que más que proliferación de pseudólogos, hay un exceso de imbéciles.
Por cierto creo que en esta frase quisiste poner otra cosa... "y es entonces cando ilustra la herida"
Besos
Hola, Francisco.
EliminarPrimero de todo, muy agradecida por corregir el error.
Somos cíclicos, y lo de los excesos, pues también, ;)
Muchísimas gracias por tus palabras.
Besos, y feliz tarde.
Hola.
ResponderEliminarQué buen relato, y por desgracia certero. Tenemos abundancia de pseudologos.
Enhorabuena por el relato y feliz tarde.
Hola, Gemma.
EliminarNos sobran pseudologos.
Muchísimas gracias por tus cariño.
Un beso.
Uy tienes tan razón no sobran los pseudologos y los borregos que dejan engañar. Te mando un beso.
ResponderEliminarHola, J.P.
EliminarMuchísimas gracias por leer el relato, y comentarlo.
Un beso, y feliz fin de semana.