miércoles, 10 de febrero de 2016

Ausencia

Te reconozco en suspiros, tu olor, tu aliento son parte de una piel que dejó impregnada la mía. Perdí todo lo que era por ser tú, no son reproches solo el sentimiento de vagar desnuda sin nada por lo que merezca seguirte.
 
Me ahogo en la miseria de un recuerdo olvidado, que se llevó un pasado lleno de complacencia en el que comprendí que era imposible agradarte. Poco a poco fui convirtiéndome en una difusa calcomanía, esas miradas cargadas de burla rompían la poca fuerza que habitaba en mi alma y confirmaban lo que siempre supe, nunca me amarías. 

Pero eso no me quitó las ganas de quererte, ironía de la vida luchaba por ti con más fuerza, ahora me pregunto qué hubiera ganado y sé la respuesta, trágica y dolorosa respuesta. 

No supe como lograr tu cariño pensé que si te daba un hijo me querrías por él, pero eso tampoco pudo ser. Culpa mía, claro. Más miradas de reproche, más dolor en el alma.

Allí fue mi final. Empezaste a tener una vida paralela a la nuestra desapareciendo progresivamente, las noches se convirtieron en días y llegó el momento que tus ausencias eran más eternas que los periodos compartidos.  

No te pedía explicaciones el miedo a que no volvieras era tan fuerte que te lo permitía todo. Aún así mi fe ciega en ti dudaba de la crueldad en la que serías capaz de someterme, haciendo añicos el vapor que nos sostenía. 

Recuerdo la despedida, fría como lo que nunca tuvimos. Sonó el timbre y lo supe, no debí haber abierto la puerta que guardaba mi futuro, pero lo hice. Conocí a tu hijo, lo llevaba en brazos la mujer que logró que tus ausencias fueran tan prolongadas, y dos maletas. 

Lo comprendí, cobarde fuiste, pero lo comprendí.
 
 
 
 
Concurso de Relatos "SAN VALENTÍN II, La Cara Oculta"

 

lunes, 8 de febrero de 2016

Acto I

Desencadenas en mí el odio que niego sentir.
Burbuja chispeante cual hedor rechazo
Recelo al verme envuelta en tu eternidad. 

¿Qué será de mí si solo estás tú?
Habitas cual gobernante con un manto de incertidumbre.
Robando el poco tiempo que se guarda como vida. 

Si tú, el que cree que maneja los hilos.
El que arrebata a su paso, tú y solo tú.
¡Maldito destino! 

Tejedor de almas sin escrúpulos.
Sentencio tu rumbo, finalizando en este acto.
Hoy saciaré mi sed. 

Porque sí, ella también habita en mí.
Arrebatos de furia que desgarran las entrañas.
Transformando su ansia en lágrimas proveedoras de vida. 

Entre murmullos revelo su presencia.
Advierto su calidez y la reconozco.
Solo a ella, a la libertad.
 


miércoles, 3 de febrero de 2016

Un mes

Una hoja en blanco.
Sin aliento, sin mira, sin letras. 
 
Es perturbador ver de nuevo la cepa, esta que abre el camino del silencio.
Inventa, aporta, mueve, para finalmente gritar estoy aquí. 
 
Me siento extraña, desbocada entre mundos y arraigada en la nada.
Tímida, introvertida de nuevo. 
 
Desaventajada, buscando el soplo que presta al regreso.
Hoy cuento ese mes sin palabras, porque quedó diluido. 
 
Fumigado por la nada de verse envuelto en su circunstancia.
En su vida.
 
 
 

viernes, 8 de enero de 2016

Decadencia

Solitarias e inquebrantables almas escudriñan entre las luces.
Penitencia pasada convertida en pago por el miedo brotado.
Resurgieron cual ave necesitada de libertad. 
 
Cielos nebulosos anidados de plumas salvajes.
Luz, luz, ¿Dónde la atesora?
Ciego e inculto de amor. 
 
Mentiras difuminadas que se volvieron presente.
Creyeron en ella, la hicieron verdadera.
Ahora no hay nada, solo un eco enrarecido. 
 
Revierte la andadura marginada.
Regresa a un pasaje olvidado y se encuentra.
Se ve, al fin, se ve.