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lunes, 20 de noviembre de 2017

Reseñando, ¿me habré vuelto Absurda? - Pedro Fabelo

Antes de empezar tengo que hacer un inciso o mejor todavía, un gran, grandioso recordatorio; a mí reseñar no se me da nada bien, pero nada de nada. Puedo decir que leo, que me ha parecido esa lectura, hasta podría atreverme a recomendarla a otros, pero no mucho más, por suerte tenemos a otros grandes blogueros que sí lo hacen; extraen, recomiendan y yo puedo garantizar que mis lecturas en la última época (la gran mayoría) venga va… sinceridad, casi todas; todas, han sido gracias a ellos.

Pero mira por donde nuestro querido Pedro Fabelo, me pidió que una vez leyera sus letras le escribiera unas líneas. ¿Cómo se le pudo ocurrir semejante despropósito? No tengo ni idea. Lo que si sé es que no pude negarme, ¿cómo hacerlo? A ver quién se atreve a decirle que no a este gran escritor. ¿Lo veis? Lo que yo decía.

Y es que todo empezó con un agradecimiento y un avance de sus letras, un plan estratégico infalible muy al estilo Dr. Maligno, ya que a raíz de allí y yo como fiel seguidora de su blog https://pedrofabelo.blogspot.com.es/, y sus textos, (no olviden pasar por allí), acabé realizando la compra y no de uno, no, no, sino de dos de sus libros publicados hasta la fecha:

―Absurdamente. Antología del absurdo Vol. I

―Absurdamente. Antología del absurdo Vol. II

¿Qué encontraremos en ellos? Pues como ya explica el propio autor será la recopilación de diferentes piezas de humor absurdo, ironía, sarcasmo y citándole; en el segundo volumen se añadieron varias piezas totalmente inéditas.

Y ahora la parte en la que explico que me pasó a mí al leer sus libros: empezaré diciéndoos que en un fin de semana quedaron totalmente fulminados y que quedé con ganas de más, eso como ya sabréis es muy buena señal, ¿verdad? Un síntoma seguro de que la lectura es buena. Pero no solo encontraremos humor entre sus letras, hay mucho más, crítica social y económica de la inteligente que se viste de sonrisa y encima te la regala. Emoción de la bonita, y no quiero destripar el libro que es el miedo que tengo al escribir esta humilde opinión, pero hay un relato sobre Robin Williams que los que apreciamos y recordamos con cariño a este gran actor, enternece. Hallaremos relatos y microrrelatos sobre tolerancia, tópicos, diversidad, comprensión y cuentos con finales diferentes a lo esperado, estos últimos mejorados. Muy mejorados. Y hasta hay incursiones de filósofos, ¡qué suerte tiene Pedro! Ya querría yo comentar más de una cita con alguno de ellos.


En el segundo volumen, eso sí, se percibe más a la persona que se esconde detrás de las palabras, así que para finalizar y espero no haberte defraudado, le tengo que dar las gracias a esa Olympia años 70, a ella y su procedencia le debemos agradecer hoy tus historias.


Por lo tanto si os encontráis en uno de esos días grises, que a uno aunque se niegue a reconocerlo le acompañan algunas veces como a una mala sombra, que mejor que reír y para ello Pedro Fabelo nos facilita la tarea, sí, sí, no lo duden. Alegría garantizada totalmente concebida por el autor.


 
 Y pronto, muy pronto... haré otra (NO) reseña de otros grandes amigos blogueros.

lunes, 12 de octubre de 2015

El usuario

Existe una leyenda urbana sobre google+, se dice de ella que hay un usuario sin identidad propia, como si de un fantasma de la red se tratara. Y que cada noche del 31 de octubre comete alguna que otra trastada.
Lo que se sabe de este usuario, es que durante muchos años formó parte de varias comunidades, siendo parte activa de ellas. Comentaba, daba +1, compartía, realizaba los quehaceres básicos. Pero cuando él colgaba alguna entrada lo ignoraban, si, si, nunca conseguía puntos, ni comentarios, nada. Aun así él nunca renunció, siguió colgando una entrada tras otra, esperando que alguna vez alguien le diera una valoración positiva.
Pero un día desapareció sin más. Pasaron días, semanas, meses, y la gente de las comunidades empezaron a echarlo en falta, era una pieza importante para ellos. Nadie había sido tan generoso como lo era él, y empezaron a comentarlo. Al darse cuenta del error cometido quisieron subsanarlo, y empezaron a leer cada uno de los textos ignorados, descubriendo que era un genio de las letras. Así que puntuaron, compartieron y comentaron, pero siguieron sin obtener ninguna respuesta.
Hasta ese día, la primera noche del 31 de octubre a su desaparición, sucedió algo que nadie esperaba, a todos aquellos que él había tratado sus letras con el cariño que esperó para las suyas les dejó un mensaje en su perfil, decía:
-          Llegáis tarde, este a partir de ahora será mi día y con él mi venganza.
Nadie comprendió lo que significaban aquellas palabras, pero se pusieron muy contentos porque había vuelto. La parte egoísta de cada uno de ellos les decía que pronto volvería a atender sus escritos, y el júbilo fue común.
Pero nada más recibir ese mensaje, sucedió una cosa horrible.
Les empezaron a desaparecer los +1 de todas las entradas, veían como se esfumaban de sus estadísticas cada punto dado al alza.
 Y cuando ya no quedó nada, recibieron un último mensaje.
-          Mi castigo es ahora el vuestro.
Así que desde entonces cada noche del 31 de octubre nadie se conecta, aunque claro, siempre hay algún rezagado que no conoce la historia y comete el error de abrir google+, pero no os preocupéis que el usuario sin identidad ya se encarga de enseñarle la lección.
 
 
 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Viejo mundo

Cuenta la leyenda que existió un viejo mundo, en el cual la magia de la bondad era latente entre todos, por aquel entonces se convivía con amor y ayuda hacia el prójimo con independencia del color, forma, o ser.

Antes del despuntar de la humanidad, la hermandad era una enseñanza de la que se prodigaba y leía en libros, unas antiguas lecturas escritas por los abuelos de nuestros abuelos.
Había inexistencia de malas palabras, hábitos y actos. Uno de los problemas que tenían es que al no usar ciertas palabras, desconocían el significado. Y el castigo de la ignorancia, les llevó a este hoy.
Se cuenta que el rey Amoroso, como así se llamaba trataba a su reino con aprecio y plenitud, cuidándolo para que no le faltara de nada y aún teniendo una posición aventajada, nunca se aprovechó de ello. Se respiraba una anarquía sana, vivían en las mismas condiciones que sus vecinos. En la corte se alimentaban de los mismos víveres, vestían iguales ropajes, sin existir distinción. La dicha era común.
Este querido rey tuvo mellizos una niña preciosa que se la llamó Envidia y un niño fuerte que llamó Egoísmo, pero en el parto hubo una tragedia y la madre no lo superó. Sumido en una tristeza y pena tan grande olvidó el cuidado de sus hijos, y con ello lo más importante las enseñanzas de los libros antiguos.
Así que fueron haciéndose mayores y Envidia sabedora de su fría y calculada belleza, la utilizaba para conseguir todo lo que se antojaba sin importar la pertenencia. Si era necesario subyugaba a los que creía inferiores. Con esos primeros actos, empezaron a existir distinciones entre el reino. Sus ropajes eran mejores, comía los mejores dulces. Obligaba al pueblo a que la admirara y alabara constantemente, y si no conseguía lo que creía merecer lo castigaba con severidad.
Egoísmo por su parte nunca aprendió a compartir. Siendo un niño jugaba solo para que no le rompieran o simplemente tocaran sus juguetes, y en el pasar de los años se tornó más avaro, impidiendo que el pueblo disfrutara los placeres del reino, creyéndose que le pertenecían por estirpe. Más adulto, dándose cuenta que si utilizaba la fuerza podía atemorizar al pueblo, acabó por privarles de necesidades que hasta la fecha les eran dadas por derecho.
Quedando el rey Amoroso relegado y sumido en ese desazón del que no salía, esos chiquillos fueron corrompiendo los libros sagrados, borrando con ello lo que los abuelos, de nuestros abuelos habían escrito y perpetuaba hasta la fecha, en los corazones de la humanidad.
A la edad adulta Envidia y Egoísmo decidieron que debían ser quemados, al hacerlo consiguieron más poder sobre el pueblo. Desposándoles de sus creencias, así de sus pertenencias, los dejaban sin existencia. Si había algún valiente que tenía el valor de revelarse lo encerraban en las mazmorras, pasando su eternidad entre piedras, hasta morir.
El pueblo antes bondadoso, comenzó a entender el significado de las palabras hasta la fecha nunca usadas, el odio que les había llevado hasta esta opresión, maltratados solo por la codicia. Pero lo que más entendieron es la libertad que se les había arrebatado y con ella el miedo instalado en sus pequeños mundos.
El último anciano del viejo mundo, dentro de la mazmorra y antes de morir, escribió en una piedra un pequeño texto, que venía a decir:
El odio solo lleva a más odio, y este a una crueldad arraigada en corazones pesarosos de un mañana sin amor.
Pero una buena palabra, un buen acto, no existe eternidad que sea capaz de eliminarla.
Seamos manos que cogen a otras manos, seamos comunidad.
FIN
 
 

domingo, 5 de abril de 2015

Puente efímero

Si me sigo enlazando me ahogaré con mi propia cuerda. Pero la repetición hace la causa, y la causa el pasaje de nuestras vidas.

Para reencontrarnos en este camino de compromiso primero deberíamos decir al público no es lo que tú esperas de mi, esto es más entre mí y yo.

Cuando estamos siempre rodeados de gente, al final la esencia personal lo que somos se desvanece, porque la influencia externa aunque no sea mala nos arrastra a lo que se lleva en ese momento, o simplemente lo que se espera de nosotros. Por eso creo en la soledad como en una herramienta de saneamiento para reencontrar esa voz interior.

Para muchas personas es muy fácil saber, qué o quién, las admiro profundamente. Son seres extraordinarios con ideales tan sólidos que no puedo más que querer formar parte de esa materia, otros en cambio luchan por reencontrarse a cada paso que dan.

Cada persona está claro que es una circunstancia diferente al resto, por lo vivido, por lo pasado y por lo que espera. No con ello no podemos clasificarnos en entes comunes y similares por una meta colectiva.

Puede que mi vida haya sido prácticamente fácil o no. Pero no con ello no puedo aspirar a encauzarme en la misma visión que otro ser humano común a mis ideales, y ese otro ser puede ver similitud en el otro, y así sucesivamente hasta formar una comunidad.

Porqué cuando ya sabemos quién somos, el hacía no se incluye.

Finalizando (y ya tocaba), creo solo en esto como cierto; nuestro interior consciente es el primer paso hacía un camino exterior común.