Pero mira por donde nuestro querido Pedro Fabelo, me pidió que una vez leyera sus letras le escribiera unas líneas. ¿Cómo se le pudo ocurrir semejante despropósito? No tengo ni idea. Lo que si sé es que no pude negarme, ¿cómo hacerlo? A ver quién se atreve a decirle que no a este gran escritor. ¿Lo veis? Lo que yo decía.
Y es que todo empezó con un agradecimiento y un avance de sus letras, un plan estratégico infalible muy al estilo Dr. Maligno, ya que a raíz de allí y yo como fiel seguidora de su blog https://pedrofabelo.blogspot.com.es/, y sus textos, (no olviden pasar por allí), acabé realizando la compra y no de uno, no, no, sino de dos de sus libros publicados hasta la fecha:
―Absurdamente. Antología del absurdo Vol. I
―Absurdamente. Antología del absurdo Vol. II
¿Qué encontraremos en ellos? Pues como ya explica el propio autor será la recopilación de diferentes piezas de humor absurdo, ironía, sarcasmo y citándole; en el segundo volumen se añadieron varias piezas totalmente inéditas.
Y ahora la parte en la que explico que me pasó a mí al leer sus libros: empezaré diciéndoos que en un fin de semana quedaron totalmente fulminados y que quedé con ganas de más, eso como ya sabréis es muy buena señal, ¿verdad? Un síntoma seguro de que la lectura es buena. Pero no solo encontraremos humor entre sus letras, hay mucho más, crítica social y económica de la inteligente que se viste de sonrisa y encima te la regala. Emoción de la bonita, y no quiero destripar el libro que es el miedo que tengo al escribir esta humilde opinión, pero hay un relato sobre Robin Williams que los que apreciamos y recordamos con cariño a este gran actor, enternece. Hallaremos relatos y microrrelatos sobre tolerancia, tópicos, diversidad, comprensión y cuentos con finales diferentes a lo esperado, estos últimos mejorados. Muy mejorados. Y hasta hay incursiones de filósofos, ¡qué suerte tiene Pedro! Ya querría yo comentar más de una cita con alguno de ellos.
En el segundo volumen, eso sí, se percibe más a la persona que se esconde detrás de las palabras, así que para finalizar y espero no haberte defraudado, le tengo que dar las gracias a esa Olympia años
Por lo tanto si os encontráis en uno de esos días grises, que a uno aunque se niegue a reconocerlo le acompañan algunas veces como a una mala sombra, que mejor que reír y para ello Pedro Fabelo nos facilita la tarea, sí, sí, no lo duden. Alegría garantizada totalmente concebida por el autor.



