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martes, 26 de junio de 2018

La sombra del recuerdo

Aguarda entre la bruma de aquella inhóspita y desencantada sala. Desconocidos sonríen sin comprensión, la soledad les aprisiona en su cerco. Quebranto del llanto y su desconsuelo que se desvanece entre posibilidades que fenecerán al alba, pero no importa, no. Ilusión pasajera, demorada por el fútil mañana sin nombre. El desahogo les prestará las alas para continuar. Mentiras e indigentes conversaciones, bálsamo para este tiempo que demora en segundos perdidos, copas y pausas mal asimiladas. El presente es lo único que les queda. Todos los movimientos obtienen la respuesta buscada. No hay sorpresas, es un camino conocido. La medida es la única regla a seguir. Allí solitarias almas esperan la señal. Una mujer cabizbaja, el pelo le tapa gran parte de la cara, pero se intuye un perfil agradable. Está sola. Y parece que nadie más que él se ha dado cuenta de ese detalle. El molesto humo de un cigarro hace bizquear a nuestro perspicaz caballero. Parpadea y ya no está. —No importa­— Puede tomar otra copa, lo percibe; hoy es su noche.




Un misterioso sonido lo dirige hacia la antesala. Ella, sí; su suerte de la noche. Un viejo tocadiscos que conoció de otros tiempos, despierta de su abandono con un leve gruñido; óxido, como todo lo que les rodea. Suenan los acordes de Floyd Lee y su desgarradora voz. Es entonces cuando empieza la íntima danza, lánguidos movimientos, cadencia, sensualidad que se pavonea. Solos, los dos, nadie más puede admirar la belleza de ese momento. Ella se gira y lo mira, sus ojos; brillan bajo los focos de la oscuridad y él como si de una fuerza inexplicable tratara se acerca fascinado. 

—Hola muñeca, te vi sola; en aquella mesa. —Señala la dirección. No hay esfuerzo, ni tampoco pretensión.

—Lo sé —asiéndole del cuello le susurra—No hablemos, hoy no; por favor. Muévete cariño y si te portas como yo espero, te prometo que esta noche nunca la olvidarás.  

Durante minutos solo se escucha la música, movimientos rítmicos, respiraciones que ansían su fin. La palabra aquí no ampara el recuerdo del todo, no es necesaria, ni útil. De repente es consciente de su suerte y la rectitud del miedo lo abriga con fuerza, los demonios son celosos, merodean en la inconsciencia, desalentados, truncados, acechan en la viveza y corroen en desapego, no puede perder esta oportunidad.  

—No vivo muy lejos. ¿Te apetece tomar la última copa en mi casa?

—Tienes mucha prisa. Estoy bien aquí, no debes preocuparte, yo ya te escogí; no iré a ningún sitio sin ti. 

No le preocupa que pueda leerlo con tanta facilidad, con un suspiro se recupera, mudando del malestar y conquistando de nuevo a la fortuna. Pero no lo entiende. ¿Por qué esperar? Desea besarla, acariciarla, tocarla y no lo hará en presencia de otros. Eso le pone nervioso. Hace muchos años que se siente así; perturbado, desubicado, solo.  

—Hace demasiado tiempo que estás aquí. —Le dice.  

Debe estar perdiendo facultades, no puede permitirse ser tan transparente, nadie debería verlo tan de cerca, ni saber quién es, sus pensamientos le pertenecen. Su oscuridad no es compartida.  

—Quizá, pero contigo sé que lo olvidaré todo. 

Con una risa le hace saber que no puede engañarla, que poco importa lo que diga o haga, ella está allí por las mismas razones. 

—Entonces, ¿por qué te engañas?

—No te entiendo, ¿qué quieres decir?

—Ya lo sabes. —Exhala pesarosa.

—No dime. —Algo le dice que no debería insistir.

—En fin, creí que esta noche no sería como las otras. ¿Lo recuerdas? Si, lo haces. No sé porque siempre lo niegas, nuestra justa sentencia. Cada madrugada lo rememoramos y más tarde simplemente desaparecemos. Nadie nos recuerda, no existimos, somos una pesadilla de un tiempo que se perdió entre sombras, con mentiras y angustia, un mal pensamiento. Estamos predestinados a revivir la misma escena una y otra vez, hasta que nos perdonemos y sabemos que eso nunca, nunca sucederá. Así que Carlos, hazme un favor; hoy no hablemos, por un instante solo quiero bailar.

—¿Cómo sabes mi nombre? ¿A qué estás jugando? ¡Suéltame! ¡Suéltame, joder! No sé de qué hablas. Te he dicho que me sueltes. Estás loca, ¡loca!

—Shhh… tranquilo, ya empieza. Atento, reconoce lo que hicimos.

 


La entrada del primer rayo de luz los volvió unos espectadores, ante ellos se proyectó a dos jóvenes que entraban en el bar, iban armados, sin ninguna lógica ni razón empezaron a disparar a todos los parroquianos, reían, chillaban, disfrutaban de la masacre, pero cometieron un error; una bala fue directa al conducto de gas y lo hizo explosionar. En ese momento la secuencia se precipitó, el crepitar del fuego lo corroyó todo a su paso, los gritos fueron la única seña de un tiempo en el que existió vida. 

—Hasta mañana querido amor, espero que llegue el día en que podamos decirnos adiós. 

  
Relato presentado en el: , concurso literario mensual.
 

martes, 15 de diciembre de 2015

Teatro

 
 


Se ensombrecían creyéndose querer, años llenos de falsas sonrisas.
Con una monotonía desempeñada a la perfección, siguieron un trayecto que los llevó hacia lo correcto, pero solo consiguieron alejarse cada vez más.  

Cristina lloraba sin ninguna razón, la pena la nublaba.
José empatizaba con la rabia de otros, frustrado por sus propias necesidades.
Se volvieron unos desconocidos, entre sueños corroídos de recuerdos sin valor. 

Aquel viaje les abrió finalmente los ojos, las vendas cayeron entre las mentiras de una vida perdida. Miserables por quedarse, cobardes por escapar.
El sacrificio del amor no ha de ser así les decía el corazón.

Un hermoso pasado se ensombreció, y con él su brillo.
Nostálgicas presencias de una vida llena de memorias donde nunca se quisieron como debieron, pero si como correspondía.

Allí estaban observándose, siendo fuertes para encontrarse.
Rechazando el sendero con sentimientos francos.  

Una última conversación acabaría con la función de sus vidas.
Finalizada volaron bien lejos, a un destino repleto de nuevas oportunidades.
 
 
 

martes, 10 de noviembre de 2015

Él






Lo más preciado en esta vida es el amor, él alimenta a la par que destruye, pero sin sentirlo, sin haberlo dispuesto no sabríamos lo que es vivir.

Caímos mil veces y todas ellas nos recogimos con fuertes abrazos, sobrecogidos por el sentimiento de experimentarnos. El perdón rondó siempre nuestras almas, con destellos de luz y fuerza que nos hizo ir más lejos que un ayer distante, improbable.

Miro atrás y hemos pasado tanto. Me arrepiento de momentos que no debimos improvisar, pero entiendo que si no se hubieran dado, este hoy no existiría. Doy las gracias por lo que hemos conseguido crear, un nuestro. Qué palabra tan maravillosa, hace que la emoción caiga en lágrimas de auténtica felicidad.

Tú eres mi melodía, esa que hace que corra a tus brazos para sentirme cerca de mi alma.
Esa que me hace bailar y cantar, llorar y reír, esa que me da alas.

Tú eres mi poema.
Mi amor.
 

jueves, 8 de octubre de 2015

El baile




 
Ayer volví a soñar con nosotros, esa sonrisa tan tuya, cálida, tierna. Siempre conseguías todo de mí con ella. La suave brisa nos mecía abrazados en el compás de un baile perdido. Sentí vida muy adentro, volviendo a florecer. Me agarré a esa sensación perdida, esta vez no permitiría que te fueras. Lucharía porque vieras en mí, lo que nunca te llenó.
 
¡Dios! hasta en sueños eres cruel. He quedado tarada, un ser roto, poco valioso que quedó despedazado. Solo quise formar parte de ti. Mi amor ya era suficiente fuerte por los dos. 
 
¿No lo veías?
 
Me arrebataste todos esos años, dejándome muerta por dentro y ahora tengo que vivir entre sueños inexistentes de belleza mezquina.
 
¡Cobarde!  
 
Tú y tu mundo perfecto, mientras que yo solo era una simple chica enamorada que lo dio todo por un futuro. La realidad era una diversión con promesas sin cimentar, mentiras de mañanas de amor, proposiciones perdidas entre lagunas pantanosas. Y el futuro, si eso, eso que tanto temía llegó y con él desapareciste.
 
Morí en vida, dejé de existir.
Ahora ya no ando, solo acojo fantasías. Sueño, siempre sueño, que un día vendrás y por fin te quedarás aquí conmigo, en tu sitio.
Y yo, ya no tendré que volver a dormir para estar cerca de ti.
 
 

 
 

lunes, 7 de septiembre de 2015

El Hit

Era obsesivo, lo sabía, era plenamente consciente que era retorcidamente monomaníaco.
No podía evitarlo, por mucho que lo intentara al final terminaba obsesionándose con la manera de no obsesionarse. Y la rueda seguía, no existía fin.
Su casa impecable, todo en su sitio ni una mota de polvo, bien desinfectada, cd’s clasificados por el alfabeto. La ropa, ay la ropa, debía estar por tamaño y color y no permitía que nadie interfiriera en su orden. La comida era escrupuloso, solo comía lo que él mismo cocinara, claro está que usaba sus propios cubiertos. Todo en un orden meticuloso, como si de una casa de catálogo se tratara.
Cuando salía de casa comprobaba que hubiera cerrado la puerta contando mentalmente veintinueve veces, si se descontaba volvía a empezar. Y miles de rutinas de las que se había acostumbrado como certeras.
Eso le había llevado a que nadie aguantara convivir con él. La verdad que no le importaba, su causa era justa en su cerebro, aunque una vocecilla interior le decía de vez en cuando que todo aquello no era normal, pero no podía luchar con esa fuerza.
Pero estos últimos años todo había empeorado, su última adquisición era gravemente voluble, le perjudicaba tener controladas a las otras.
La odiaba, la odiaba con todas sus fuerzas, durante el día no se mitigaba y durante la noche se reproducía mil veces en su cabeza sin dejarle dormir. Sobretodo durante periodos estivales, donde por causas incomprensibles para él había muchas.

Na, na, na, na, na.. una y otra vez sin fin, na, na, na, na, na…
 
No podía soportarlo más, tenía que erradicar el problema. Sonrío, ¡claro que sí!, como no lo había pensado antes. Cogió una aguja de punto de cruz y zas se perforó los oídos.
 
Ya nunca más tendría que escuchar un hit del verano, na, na, barbacoa, na, na, mayonesa, na, na, bombaaaaaa.
 
 
 


jueves, 4 de junio de 2015

¿Qué clase de vida sería sino fuera vida?

Reír es terapéutico y es verdad.
Te quita peso de encima, vamos que te hace volver un peso pluma en un plis-plas, ¿quién dijo operación verano? 
 
¿Podría ser un buen anuncio?
¿Usted quiere perder peso? Si! Si! (todo el mundo en masa)
Pues hagamos terapia de grupo. 
 
Y funciona, por que si te tomas la vida de forma de quita y pon, y cuando te caes te recoges y te ríes de la caída tonta. O de ese bajón tan malo, que lo único que provocó en ti es olvidarte de quien eras, esta vida sería más superflua menos necesitada de razón. 
 
Yo me despeño la que más, eso no lo puedo negar, siempre me digo a mi misma ¡que hartura de mujer! Me bloqueo, me pongo frenos y no avanzo hacia ninguna parte.  
 
Caer en el camino, en ese socavón que lleva tu nombre y a ti te encanta tirarte de cabeza.
¡Allí voy!
Diríamos si nos viéramos de lejos, lo cruel es que no nos vemos en perspectiva sino que nos dejamos llevar y plof, ya he vuelto a torcerme el tobillo. 
 
Pero es lo que tiene que ocurrir somos almas emocionales, con guerras interiores que debemos batallar y siempre sacarnos hacia fuera con todo lo bonito y lo menos agraciado. Lo que somos, nuestra esencia, ser transparentes. 
 
Y levantarse con una sonrisa tan grande que se vean hasta las muelas del juicio. (tipo el caballo de la peli War Horse-Caballo de Batalla) *no va al caso, pero como lloré, ese bichillo es más duro que yo* 
 
Respirar profundamente y decirnos yo sigo, arriba, arriba! 
 
Es una alabanza al buen positivismo, a la energía buena.
A dejar atrás esa sensación de pegamento insoluble que te arranca un cachito de dedo cuando intentas desquitarte.  
 
Yo me rodeo de gente que me quiere, e intento querer la que más, me río, mejor de desternillo de mi misma, pero esa es la terapia que da vida, la que te quita de ese pantano que se quedó seco ayer, pero mañana volverá a ser caudaloso.  
 
Esa es mi canción a la energía que me mueve, eso es melodía. 
 
Anécdota:
 
Mi hermana y yo íbamos tan felices paseando por la calle y de repente me dice:
-¿Qué es eso que hay en ese balcón?
- (yo) ¿un peluche de perro? Ay, ¿que raruno no? 
Pero nos fijamos mejor y no, resulta que los habitantes de esa casa les gusta mantener a sus fieles mascotas cerca (para siempre), son taxidermistas.
¿Cómo lo sé? Pues por que en el otro balconcito había otro perrito también petrificado. 
Es un poco entre extraño#friki#malrollito#terror pero lo que llegamos a reírnos y correr no es poco. 
 
Y la vida es eso, el final es solo eso, ser feliz con poco y al poco hacerle ser mucho.
 
 
                                                                                                                

lunes, 30 de marzo de 2015

El mundo coraza

Dios me libre, pero que feliz me siento.
Estoy en ese momento (niyomismamecomprendo) perfecto! Si, si perfecto. Me río y río y río y si paro y lo analizo no hace siquiera gracia, (debe ser por eso que nadie me acompaña).

Ironías a parte, los cambios estacionales son terribles para el alma. Si ya tú día es gris y nocivo, cuando acontece el otoño o la primavera es como una tristeza sublime que te pisotea y no te deja siquiera levantar cabeza para decir; oye pues sí estoy mal.
Así que ahora que llevo ya unos días que he salido del holocausto de este cambio estacional cruel, donde hasta el polen me salía por las orejas puedo decir que tengo un subidón increíblemente positivo.

Eso me lleva a plantearme tres preguntas cruciales.

¿Qué es quererSE?
¿Qué es que te quierAN?
¿Qué es querER?

Siendo muy crítica con las circunstancias, desde el inicio de partida voy a ser muy clara.
Bajo la perspectiva de mi mundo existe una amplitud generosa donde el ver más allá de la condición del ser, existe; todo lo contrario que mi comportamiento muchas veces cerrado y trabado, ello provoca una confrontación directa con el uso y la razón.
Ahora voy a ser generosa conmigo misma y voy a salir de mi burbuja, sintonizándome con el resto de los mortales a ver si así aprendo algo que seguro he olvidado.

Sé que quererse es valorar, cuidar y apreciar lo que uno es.
Comprender que el camino que tomamos es una melodía que se sintoniza perfectamente con el alma y nos debe hacer feliz en todo momento, si una nota de esa canción se torna aguda, estridente, molesta tenemos el derecho a recomponerla. Porqué errar, equivocarse, no nos debe dar miedo. El valor de ser feliz, es que puedes hacer feliz.

Con ello que te quieran, es que te acepten. Supongo que lo más difícil en este mundo es la aceptación ya no personal sino externa. Nunca somos el 100% visibles a el resto porqué ello nos da miedo. ¿Pero miedo de que? Lo bello del ser humano es que todos tenemos matices únicos, haciéndonos maravillosos para el espectador.

El egoísmo de este mundo; siempre soy crítica con el individualismo personal, pero supongo que es la lucha de poder la que me provoca esta urticaria mal sana.
Así que si te equivocas te levantas, pides perdón y cuidas.
Querer lo comprendo como perdonar. No con ello quiero decir que debamos hacer daño con conciencia del hecho; no, no pero para ir de la mano de los demás debemos caminar muchos pasos y algunos harán daño.
Mi visión de armonía a seguir es: muchas manos para una simple caída.

¿Y bien cual es tu canción?

Positivismo extremo; si sonríes hoy puede ser un gran día, (Serrat a parte) VIVE.