No soy de ir a antros, siempre me siento desubicado, fuera
de lugar, no sé hacia donde mirar, cómo colocar las manos, no diremos interactuar.
Por eso la primera vez que la vi sentí un rechazo absoluto. Se la veía tan
libre, cómoda consigo misma, que la parte púdica la desdeñó al acto. Otra cosa era
no mirarla, imposible, con tantos colores, brillos y risas ensordecedoras. Mientras
yo estaba ahí casi oculto, ella se movía, mejor dicho, convulsionaba. Parecía
como si los brazos no formaran parte de su cuerpo. Eso me fascinó. De repente como si algo me hubiese poseído,
empecé a mover cuello, cabeza, pie, y vuelta a empezar. Era incontrolable, ¿qué
carajos me pasaba? Las caderas bailoteaban solas. No lo entendía, pero no podía
parar y entonces me miró y sonrío, pero lo más extraño fue el brillo casi
demoniaco que desprendían sus iris, una intensidad que sobrecogía, como si solo
me viera a mí, increíble, el sujeto que siempre acecha, pero se mantiene
apartado, el repelido. Esa fuerza inhumana hizo que me sintiera como John
Travolta y en acto de rebeldía incorporé pasos prohibidos hasta acercarme a
ella. La cosa no quedó ahí, no, empezamos a girar y girar por la pista de aquel
sitio lúgubre, con un sentimiento de plenitud que lejos de asustarme requería
darle más, mucho más. Y lo hice, la besé.
Después de aquello no recuerdo mucho, más bien nada, solo un
subidón incorpóreo como si lo que represento no se manifestara más allá de un
cuerpo autónomo que bulle sin control. Amanecí en mi cama, cómo llegué, siempre
será un expediente no resuelto. Me asusté, no puedo decir lo contrario, es más,
especulé con que me habían drogado, pero no bebí nada a parte de una cerveza,
por lo que era imposible.
Lo que sí puedo decir es que me obsesioné, volví a ese
sitio, pero después de varios meses de búsqueda incansable y no localizarla, terminé
por rendirme. ¿Lo habría soñado? Pero era tan certero, un recuerdo así no puede
uno invocarlo, juraría poniendo la mano en el fuego que había sucedido. ¿Sería
eso el amor? Un descontrol que reniega de la capacidad. Absoluta necesidad, sí,
eso era.
Y la encontré, quizás tarde, quizás no. Yo le correspondía, era
suyo, pero por lo que se ve el hada demoniaca no había cultivado los mismos
sentimientos, porque iba de la mano de un tipo algo siniestro, otro que tenía
los ojos extraños, perturbadores, quise acércame y requerirle por su abandono.
¿Abandono? No me reconocía, estaba algo extraviado en comportamiento desde
aquella noche. La parte racional me impidió no comportarme como un psicópata y
desechando los pensamientos de pertenencia, decidí irme, giré de calle, pero
antes tenía que verla una última vez, y volvió a suceder. Me miró, sonrió y cual
condenado dejé que me manejara a su antojo. A la mañana siguiente tome conciencia
de que aquello era un fenómeno que no podía repetirse. Y como necio no soy, cargué
petates y me di a la fuga.
Amor, dice, ese ser me tenía subyugado.
Está condenado a extrañarla de por vida.
ResponderEliminarPasarán las semanas, los meses, los años y ella seguirá en su corazón hasta su último día.
Besos.
Hola, Xavi.
EliminarEsperemos que el extravío sea efectivo, y deje de estar bajo el influjo del hada maléfica, ;)
Que aquí no están en igualdad de condiciones, un ser de otro mundo y un humano… como qué no. Y no sé, pero lo veo un tipo listo.
Muchísimas gracias.
Besos.
Quizá era el Innombrable en una de sus múltiples formas femeninas.:)
ResponderEliminarHola, Cabrónidas.
EliminarHumana no es, eso seguro.
Gracias.
Un abrazo.
De todas formas, por mucho que se aleje, está condenado a recordarla toda su vida.
ResponderEliminarBesos.
Hola, Alfred.
EliminarEsperemos que pueda seguir adelante. Por ahora ha huido, ;)
Muchas gracias.
Un beso.
Ella tiene una personalidad luciférica que le sacó, a él, su lado oscuro. Lo liberó pero también lo condeno al mismo tiempo. De cierta manera el tipo me revordó a mí, porque tampoco me gusta bailar. Quizás Du Hast la bailaría solo y en secreto, pero la que gozaría, dedicándola, sería "Don de fluir" de Jorge Drexler. Va un abrazo, Irene.
ResponderEliminarHola, Julio David.
EliminarLa música sin duda tiene el poder de liberarnos, en mi caso me gustan todos los géneros lo mismo escucho Manzanita (en honor a mi padre que le encantaba) que salto a Rammstein. Mi lista de reproducción es algo enredosa, como yo, ja, ja, ja Pero eso sí, siempre tiene que estar sonando algo. Es muy bonita para dedicarla, algo siniestrita que Jorge solo mira, y mira, ;) Me la guardo en la lista.
Muchas gracias.
Un fuerte abrazo.
Me ha sorprendido bastante la transformación del chico. El ver cómo pasa de sentirse incómodo con posibilidad de irse, a ser completamente hechizado por la chica, comenzando a bailar y a integrarse en el ambiente. El viaje emocional que experimenta sin retorno llevándolo a romper con sus propios límites, me recuerda a esas veces que nos dejamos llevar por el momento sin pensar en las consecuencias.
ResponderEliminarHola, lucleru.
EliminarMuchas gracias por pasarte y comentar. He intentado mostrar que bajo el influjo de un ser no definido, el personaje va cambiando de tal manera que no se reconoce, pero la parte racional le hace darse cuenta que no está bien, por eso decide escapar.
Es verdad, a veces uno se deja llevar sin medir las consecuencias, pero cometer errores nos hace humanos, debería estar en la lista no escrita de cómo cumplir requisitos imprescindibles, :)
Gracias de nuevo por tus palabras.
Un abrazo.
Querida Irene, qué relato tan impactante te has gastado, sorprende, luego fascina y por último nos deja perplejos ante todo lo acontecido, narrado tan expresiva y descriptivamente que hasta se puede ver lo que está sucediendo.
ResponderEliminarSe dice que los ojos son los espejos del alma, así que cuando las almas a través de la mirada hacen conexión, todo es posible, y más si dichas almas ya se conocían, pues se reconocen al instante y reviven un pasado que bien pudo ser maravilloso, tormentoso, o como este, casi diabólico por el nivel de posesión experimentado.
Te quedó genial, creo que el final deja ver la cara siniestra del amor, o ¿no será amor? Si subyuga no me lo parece, pero en la mayoría de los casos lo hace, entonces, de ¿verdad existe el amor...?
Besos y abrazos bella Irene.
Hola, preciosa Idalia.
EliminarQué alegría que hayas sentido que formabas parte del relato, hacía tiempo que no creaba historias de dioses, santos o seres demoníacos, y si soy sincera el relato no debía ser así, o por lo menos el borrador de inicio no lo era, pero si las influencias de los hados así lo deciden, así se queda, :)
El amor no es eso, fíjate, me has hecho darme cuenta de que últimamente solo ando escribiendo sobre cómo no debería ser entendido su significado, estoy reivindicativa, ja, ja, ja
Muy buena pregunta, da para hacer un escrito sobre ello. ¿Te ánimas? :)
Mil gracias por tu cariño.
Besos y abrazos.
El embrujo del amor es siempre una tentación irresistible, por eso se llama embrujo, pero cuando realmente al otro lado hay un ser que no es de este mundo, una bruja del amor, la cosa se vuelve muy difícil. A ver si tu personaje, con el petate a cuestas, es capaz de librarse de lo que se le puede venir encima. Magnífico e inquietante relato.
ResponderEliminarUn beso.
Hola, Rosa.
EliminarEsperemos que logre librarse, por ahora el protagonista ha huido al darse cuenta de que ese ‘ente’ oscuro no le permite actuar conscientemente.
Mil gracias por tus palabras.
Besos.
Relato de experiencias inolvidables y amour fou. Bien ensamblado, con final abierto: ¿volverán a encontrarse?
ResponderEliminarAbrazos!
Hola Ethan,
EliminarQuién sabe, es una posibilidad. Últimamente estoy dándole vueltas a lo de ampliar relatos, otra que deje de pensarlo y actúe, :)
Muchísimas gracias.
Un abrazo.
Algunas personas nacer para subyugar, otras para ser subyugadas, no hay caso.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Hola, José.
EliminarPero también tenemos la opción de no consentirlo, :)
Muchas gracias.
Un abrazo.
He dejado a la pobre IDALIA en su blog ( volveré ; ) esperando, porque desde ahí, me he venido aquí a saber dónde se había fraguado la idea de desentrañar lo que es y no amor... y bueno, primero descubro un blog tuyo desconocido para mi y después un trepidante relato que he continuado en la siguiente entrada y debo decirte que eres una narradora fantástica... trasmites de maravilla, tus descripciones son puras imágenes visuales y el ritmo absolutamente trepidante, así que, antes de nada, mi más absoluta enhorabuena.. fantástico!! Dicho lo cual, creo que en estos dos textos no hablas de amor, creo que hablas de …pasión descontrolada, cuelgue o dependencia emocional, relación tóxica y adictiva .. jajaja vamos, cualquier cosa, menos amor .. eso pienso, al menos con todo mi respeto y cariño para ti IRENE.
ResponderEliminarUn beso enorme artistaZa!
PD
Tremendo el guitarreo de Rammstein.. le va genial además al texto!
No sé por qué no me deja seguirte y...
ResponderEliminarme gustaría mucho, en fin, lo siento...
A ver si recuerdo cómo volver
Hola, María.
EliminarNooo, el amor no eso, imagínate estaríamos todos condenados. La idea más por el relato en sí se fraguó en los comentarios. Y siempre, siempre puedes decirme lo que sientas, es más, lo agradezco muchísimo, de eso se trata de poder mostrarnos tal cual somos. Mil gracias por tus palabras, :)
Sobre seguirme, no sé decirte, ando un poco rivalizada con blogger, no me dejaba actualizar la lista de blogs y ahora en vez de eso parece un esquema, mis propios comentarios los envía a spam, y alguna otra cosilla que me transforma en Mr. Hyde en un pestañeo, ;)
Muchísimas gracias de nuevo.
Besos.