‘‘¿cómo llamarte
ahora, con qué nombre
—muerto de toda
muerte,
sonrisa deserrada,
inviolado temblor que
se desliza—,
si ya no queda nada
más que arena?’’
Julia Prilutzky
Recuerdo la primera vez, está grabada en mi membrana como
una escena a cámara lenta, mis vísceras nada más verte hicieron clic, por un instante
pensé que estaba sufriendo un ataque de corazón, la angustia era tal, que tuve
que sostenerme en aquel mugriento taburete.
Como un ser celestial que ha venido a este mundo a salvar al
resto, entraste a ese bar, y yo fiel en creencia, ansié que escrutaras en mi
dirección, porque sabía, lo supe, que en cuanto nuestros ojos se enlazaran,
verías la conexión, que nos reconocerías como seres que han venido a este mundo
a estar juntos. Pero no lo hiciste. Ayudaste a esa que te acompañaba a
sacarse la chaqueta, lo que más me dolió, fue cuando le colocaste el pelo
detrás de la oreja, ese acto íntimo desquebrajo otra pulsación que andaba enajenada.
Te observé tan fijamente que al final te diste por enterado,
el bombeo era máximo, el resplandor bajo, nimio; apartaste la mirada y os
marchasteis. ¿Qué viste? ¿Qué? La verdad, la convicción, el deseo que pulsaba
entre dos cuerpos implorantes, almas viejas que en otra vida debieron ser
profetizadas como únicas.
En esa ocasión, no me importó que renegaras, quizás me
resquemó, pero adiviné que estaba a otro nivel, uno superior al tuyo, que
debía de algún modo permitir que tomaras una pausa ante el desconcierto, para más
tarde actuar acorde a los planes que estaban establecidos. No lo hiciste.
Tampoco me preocupó, ahora que sabía quién eras, te seguía como un ser
hambriento, conocía todo de ti, tus horarios, amigos, familia, y dónde vivías. Lo
que sí me molestó es que continuaras con esa mujer. A cuentagotas ese lamento
se iba multiplicando, las barreras que alzabas cada vez eran mayores, la
distancia imperturbable; que me llegara una orden de alejamiento, fue lo que
propició que rebosara un vaso repleto de condescendencia.
Ahora me perteneces, sigues sin entenderlo, veo en tus
ojos angustia, recelo y desesperación, por la pérdida, por no descifrar cómo has
llegado a éste, nuestro hogar, pero también sé que con el tiempo vislumbrarás que todo lo he hecho por amor. El nuestro. Llegará el momento, que el anhelo
que siento se consumará, y entonces me mirarás con la misma necesidad que lo
hago yo.
Hasta ese día, estaré custodiándote, compréndelo; este escenario
es el único posible.
∞
Hola, a todos.
Otro relato bastante truculento, continúo con la construcción
de personajes criminales.
Cuidado, ;)
Mil gracias por vuestro cariño y apoyo.
Un montón de besos, y más abrazos.
Uy , que
ResponderEliminaraquí
tenemos
a la
atrapahombres
tenebrosa, y
despechada,
bueno, eso,
en aquel
momento.
Ja, ja, ja, ahora ya ha conseguido su premio, :)
EliminarMil gracias, Orlando.
Un fuerte abrazo.
Esa mujer quizá es amiga íntima del diablo. Ese tipo no tiene ni idea del peligro que corre. :)
ResponderEliminarYo creo que sí lo sabe. Ojo con ella, ;)
EliminarMuchísimas gracias, Cabrónidas.
Abrazos.
Basado en hechos reales jejeje
ResponderEliminarHe conocido en la vida real algún caso de acoso obsesivo amoroso de mujeres hacia hombres (no en primera persona; conmigo no se obsesiona ni mi gata :) -) y la truculencia llega a extremos insospechados. Es por eso que tu relato -muy bien construido- tiene ese viso de realidad que hace de la ficción un arte. Y tú, nada, sigue así que vas a crear al final un ser criminal tan grande que va a acabar con la humanidad je, je.
Besos, Irene, y buen comienzo de semana.
Cómo me he reído con tu comentario, bueno, cómo me estoy riendo con todos, (estoy intentado no desentonar en el entorno, modo camaleón) Pero a poco se me escapan las carcajadas, ja, ja, ja. A ver si será como un telefilm tipo narcótico para la siesta de fin de semana, qué sopor, ;) Intentaré que el criminal no liquide a todo el mundo, palabra. Bueno, no sé, cada vez me salen más perturbados, menos mal que cuento con vuestra comprensión que si no me conocierais, no sé cómo terminaría la historia, :)
EliminarMil gracias, de verdad que me tengo que aguantar, ji, ji, ji (lo ves, imposible parar)
Un besazo.
Pero ..¡ qué miedo da esta mujer! ( tu protagonista ) has dibujado el perfil de una obsesiva, proyecto de psicópata de forma tan precisa y detallada, que como dice MIGUEL ( encima de mi comentario) que tu relato parece un real, daría perfectamente para guion de un psicothriller. Terrorífico lo que puede fraguarse en una mente enferma ¿ verdad? Hacer real, lo imaginado, ver donde no hay nada, lo que sus delirios le hacen creer existe, sí, la verdad es que compadezco a ese pobre hombre, esta peli me da que va a tener un final muy truculento .. Porque encima, esa orden de alejamiento, lejos de disuadirla la ha azuzado .. porque parece que al final ¿ se lo ha llevado a su casa o secuestrado? ¿verdad? .. lo dicho, mi querida IRENE te ha salido un proyecto absolutamente perfecto de novela negra o como te dije antes, un psicothriller, verás lo que le gusta a nuestro especialista DAVID, cuando te lea : ) Un besito escondida detrás de la esquina, no vaya a ser que me fiche esta lunática tuya jajaja mantenla alejada todo lo que puedas del blog : ) Gracias por este ratito, eres buenísima escribiendo, que lo sepas, cada día lo haces mejor !!
ResponderEliminarLa orden de alejamiento ha sido la que ha desbocado este desenlace, :) No voy a decir nada más, no lo sé, pero creo que he encontrado LA historia con la que seguir. Hay partes en ellas que me dan muchas ganas de ampliar, ¿será verdad? ¿Te imaginas? Espero no desecharla. Ay, si es que con vuestro aliento como para no motivarse.
EliminarY sí, sí, escóndete, pero tranquila que yo te protejo, ja, ja, ja. Aquí la Hulk de metro y medio, si es que… Lo que digo, no puedo parar de reír, :)
Mil gracias, María.
Besos.
Hola Irene!
ResponderEliminarParece ser, que el pobre no tiene escapatoria.
Un relato muy logrado.
Besos.
Qué alegría que así lo veas, Alfred.
EliminarMuchas gracias.
Besos.
Hola, despiadada y querida Irene, ja, ja.
ResponderEliminarSi que Julieta ha sacado las uñas bien afiladas, porque después de que Jorge saliera corriendo de su cortejo Shakespeariano, al parecer se dió a la bebida, y un bar era el mejor lugar para atrapar a sus Romeos, ja, ja. Solo que se cansó de tanto perseguir y se obsesionó con él protagonista de esta historia que por mala suerte andaba acompañado, y eso aumentó su deseo por él, hasta el punto de quizás matar a esa chica, eso me ha parecido porque habla de la angustia y desesperación en sus ojos, por la pérdida, y le dice que lo hizo por vuestro amor. Secuestrado para tenerlo a su antojo, y quien sabe, a lo mejor también lo ha matado a él y tiene su cabeza en una botella de cristal, mirándola con esos ojos que ella ha descrito, le hace saber que no hay otro escenario que no sea ella, ja, ja.
¡Ay, Irene! los psicópatas son personajes aparentemente inofensivos y hasta mojigatos, pero "De cualquier yagua vieja sale tremendo alacrán", como dice el refrán. Si hay algo peligroso en la vida son las obsesiones, y las actitudes que no son reconocidas como obsesivas por la propia persona resultan más peligrosas aún.
Decirte que has bordado de maravilla ese inicio, con ese shock emocional, ese mugriento taburete y esa entrada triunfal que ella percibe de ese salvador del mundo. Lo que nos habla de una alta dosis de lo que sea, alcohol, drogas y sobre todo, una lastimera soledad y ausencia de amor. Dependencias, carencias y enfermedades mentales, razones más que valederas y suficientes para crear cualquier tipo de monstruo o psicópata.
Y perdón por asociar a Julieta con ella, pero es que la pobre podría actuar así de seguir desesperadamente detrás de cualquier amor, ja, ja.
Irene, fijate lo malvada o sádica que soy que tu relato me ha dejado con unas carcajadas que no puedo evitar, dicen que de ángel y de diablo todos tenemos un poco.
Un verdadero gusta leerte este relato tan bien llevado donde se capta muy bien esa incómoda persecución y obsesión. Bravo querida, ya te lo repito, se te da genial la escritura, no importa el género. Besos niña bonita.
Mi querida amiga de fatigas, porque en esto somos igualitas, un poquito retorcidas, y con un humor negrísimo, pero… y lo que nos reímos, ja, ja, ja.
EliminarCreo que he encontrado al personaje. No voy a decirlo más, que me conozco, dejaré que me sorprenda, pero me da que la historia seguirá, tengo varias ideas, y eso me hace feliz, creo que es de las pocas veces que proyecto y no solo pienso que un relato puede dar más de sí, y esta vez no voy a limitarme o eso espero, a ver si cuando llegue esta noche a casa, reseteo y sigo creando y buscándolo, que también existe esa incoherente posibilidad, :)
Mil gracias por hacerme reír tantísimo, preciosa Idalia. Y por esa firme mano que siempre me brindas con tanto cariño.
Ah, y sí, sí, seamos un poquito malvadas, ;)
Un montón de besos.
Irene. Uuff, la línea final, la que cierra el texto, es tan demoledora... Le mata la esperanza, la baja la moral a cualquiera. Parece un decreto imbatible, que asusta con solo imaginar que se manifieste (se haga realidad) con esa convicción con que lo aseguró.
ResponderEliminarLas fuerzas del mal operan con éxito si tenemos la suficientemente fe en ellas (tanto, también, como las del bien, cabe destacar y subrayar). Otro saludo.
Julio David, está mal decir que me alegra y mucho, ¿que hayas tenido estas sensaciones al leer la historia? Vaya que sí, pero es justo lo que pretendía transmitir y que lo expreses tan bien, y lo compartas me entusiasma, así que mil gracias por decírmelo, me anima de verdad.
EliminarMil gracias, :)
Un abrazo enorme.
La obsesión puede llegar a ser muy peligrosa.
ResponderEliminarMe ha venido a la cabeza Glenn Close en Atracción Fatal.
No hay límites para algunas personas...
El relato es de 10.
Besos.
Es verdad que no hay límites para según quién, y a veces por muchas barreras que pongamos se toman licencias que incomodan, espero que nunca tengamos que pasar por algo así, a este nivel, en ningún sentido de la vida.
EliminarMil gracias, Xavi, sin este apoyo, y porque me conozco al dedillo seguro que me coartaría en un suspiro.
Muchos besos.
Pero qué personaje más siniestro es esa mujer. No quiero imaginar lo que puede tener en la cabeza. Hay personas que no admiten un no por respuesta y ésta me parece muy peligrosa. No hay nada peor que disculpar el mal que se hace a los demás diciendo que es por amor y disfrazándolo de bien. Un personaje muy criminal y muy bien construido.
ResponderEliminarUn beso.
Tienes razón, el amor nunca será eso, solo una mente enferma y retorcida podría visionarlo así. Quién se quede es porque quiere, como también tendrá la misma opción si decide irse. No todo vale, menos cuando se hiere a otros para conseguirlo. Me alegra y no sabes cuánto que veas a este personaje bien construido, :)
EliminarMuchas gracias, Rosa.
Besos.